domingo, 12 de julio de 2009
Soñando [Cuento]
miércoles, 24 de junio de 2009
Kawsachun Q'osqo
¡Que viva el Cusco! ¡Kawsachun Q'osqo!
miércoles, 20 de mayo de 2009
En Llakillaqta [Cuento]
Las calles aún con luces de la noche anterior encendían tímidamente el brillo de las rocas que empedraban las calles de la histórica cuadra donde vivías. El número veintidós de la calle Amauta lucía como siempre, en esa época del año. En realidad como lucía siempre. Era hora de levantarse e ir a comprar el pan, en la vieja bodeguita de la esquina; lo sabías. Diez panes por una moneda a las seis de la mañana. Frío viento de la sierra profunda. Un par de pequeñas cuadras y…
-¿Cómo está don José?
-¿Y cómo va el negocio señora Juana?
-¿Luis cuando una pichanga?
-El lunes te entrego el cachorro, Pedrito.
Pues en pueblo chico todos se conocen, se saben tu vida: en donde vives, con quienes te juntas, quien es tu enamorada, quienes son tus padres; la privacidad es algo que no existe en un lugar como Llakillaqta, alejado de todo, tan cerca de nada. Queda a varios kilómetros desde el desvió de la carretera que lleva a la “felicidad”, lejos del puente “esfuerzo” dejando atrás la cuadra “melancolía”; aquí la vida es la de siempre, pero se vive entre todos con alegría y jubilo.
Luego de comprar el pan retomas los deberes en casa, limpiar, ayudar, barrer, lavar, tender; teniendo siempre algo que hacer. Si no es eso, entonces haces tus labores escolares, anhelando que sea lunes, no por la larga caminata a tu aula escolar, sino por tu futuro recreo de juegos y diversión; con los patas de siempre, esperando que alguno pierda algunas canicas o le revientes el trompo a alguien. Pues las clases con libros viejos y cuadernos usados son sólo por obligación, tu vocación está en los juegos y en la chacra, ayudando a tu padre con el ganado y las verduras.
En un pueblo así, lo que sobran son motivos para celebrar, que la fiesta del patroncito, que comadres, que compadres, que carnaval, que nuestro día, que cumpleaños de fulano, que cumpleaños de mengano, que la buena cosecha, que bautizo del ahijado del amigo de la hermana de tu cuñado, cualquiera es escusa; todo es alegría, excepto las calles de madrugada, que sólo le pertenecen al rocío, los apus y al viento frío.
Es curioso que un sitió así irradie tanta alegría cuando sólo se vive con unas cuarenta casas, un ciento de vecinos, diez manzanas distribuidas tal tablero de ajedrez irregular, cada casa de barro sólido, tejas anaranjadas desgastadas por el sol, puertas y cuadros de ventanas azules, verdes y marrón, tonos épicos de uniformidad, paredes blancas irregulares; ya a nivel de conjunto: una escuela de pabellón y medio, patio descuidado, dos arcos de palos y la ilusión de los niños; una plaza principal con Iglesia y municipalidad, árbol histórico y punto. Se acabo el sueño; sin embargo, la vida aquí no necesita más.
Los niños aquí juegan con su bola de trapo o Vinibol, carros de madera, trompos y matachola en el poste de luz. Las niñas juegan con ollitas de barro o de lata, muñecas traídas de muy lejos vestidas con ropa creativa diseñada por sus madres y ellas mismas. Los jóvenes juegan pelota de tanto en tanto con su manchita unos con polo, otros sin el; el que gana pone el “premio”, o cerveza o chicha en jarrón. Previo anticucho o choncholí en las esquina de alguna de las cuadras perdidas del viejo Llakillaqta.
Las horas pasan volando pues todos se divierten: es su mundo, un mundo diferente, totalmente distinto, no es raro es diferente; diferente vida, diferente cielo, diferente pueblo, diferente gente, diferente diversión; todo en uno y en paquete pequeño; así te ves distante…
y más…
lejano…
-¡Juan Manuel! ¡Despierta! – escuchas exaltado el grito de tu madre.
En ese momento despiertas a tu vida de engaño, con celular en la mano, televisión todos los días, laptops e Internet inalámbrico, libros de primera, canchas sintéticas, pizza, zapatillas nike, donde sales a pasear y simplemente te encuentras con la indiferencia, un cielo gris, donde mandas a comprar a la empleada y ni siquiera te dignas en conocer tu ciudad por ser tan grande…
En ese momento despiertas de aquella horrible pesadilla en el que eras tremendo mocoso cholazo mugriento en un pueblucho de la sierra.
Pero en la que eras feliz…
domingo, 1 de marzo de 2009
Reflexiones ante mi inalterable realidad

En clase de Historia del mundo antiguo y medieval, el profesor Juan Carlos Crespo nos mandó leer una lectura muy interesante acerca de la vida en el medioevo. En ella se demostraba que la vida de la humanidad en el continente europeo, en ese tiempo, había sido una vida de puro movimiento. José Ángel García de Cortázar, autor de aquel texto, establece en su titulado “Viajeros, peregrinos, mercaderes en la Europa Medieval” hasta cinco grupos de viajeros: primero, los viajeros de ida y vuelta, que como dice “salen de un lugar; llegan a otro; cumplen su objetivo, de oración, penitencia, mensajería, administración, ejercicio de justicia, combate…; y regresan a su punto de partida. A veces, la longitud del camino, la prolongación de su tarea o mil imprevistos alargan el viaje.” Por otro lado, tenemos a los viajeros de ida, pero sin retorno; “hacían, normalmente, sólo el viaje de ida. Abandonaban, con carácter definitivo, su residencia y buscaban otra en lugares en que sus aspiraciones tuvieran más probable satisfacción.” Otros eran los viajeros de Dios, que eran peregrinos, personas sacrificadas que emprendían largos viajes para desprenderse de la vida material; otro tipo de viaje emprendían los viajeros a todas y ninguna parte; estos eran viajeros sin un destino definido, los que hacían honor a la frase “A donde los caminos me lleven”; y, por último, los viajeros inmóviles que eran los intelectuales dedicados a viajar con el pensamiento.
Justo después de leer este texto me puse a pensar en la realidad, en lo fácil que se ha vuelto viajar ahora con carros, barcos y aviones. Además de cómo esta clasificación de los viajeros se puede aplicar aun ahora. Los viajeros solamente de ida son los provincianos que migran a la capital en busca de un trabajo o un negocio, también los peruanos que viajan a algún país desconocido en busca de un mejor futuro; es por esto que podemos estar seguros de que en cualquier país del mundo hay un peruano. Por otro lado, los viajeros de Dios han pasado de ser peregrinos a misioneros, ahora viajan no con motivo de desarraigarse de su vida material sino para ayudar al prójimo. Los viajeros inmóviles aunque poco perceptibles existen en la actualidad son los famosos bohemios y trovadores, malabaristas y los circos. Por otro lado, los viajeros inmóviles siempre existieron, son los escritores novelistas, sino que en estos tiempos no sólo viajan dentro de nuestro planeta a una selva tropical o a un antiguo templo milenario sino que traspasan galaxias y mundos. Y por último, los viajeros de ida y vuelta; hombres de negocios, estudiantes, empresarios, personas normales que visitan a parientes, personas de vacaciones, etc. Viajar se ha hecho muy sencillo en estos tiempos.
Me identifico con este último grupo; yo tengo casa en Cusco, en la cual he vivido mucho tiempo, ahora tengo un departamento en Lima, al cual viajo para vivir la mayor parte del año. Mi residencia normal es Cusco, yo sólo viajo a lima con un objetivo claro que es el de estudiar en una de las mejores universidades del país, para luego ser un gran profesional. Sin embargo, siempre regreso a mi Cusco querido porque toda mi vida e historia se encuentran aquí. Como dice la lectura, muchas veces el viaje se alarga; en mi caso, por que cada ciclo dura 3 a 4 meses. Es el precio de un país centralizado en el cual la educación superior prácticamente esta concentrada simplemente sólo en un espacio territorial.
La otra idea viene del curso de Economía y es un tanto más simple. La Economía, en el curso que llevé en la Universidad a cargo de la profesora Neride Sotomarino, fue definida como la ciencia social que estudia las elecciones que los agentes de una sociedad (individuo, empresa, gobierno, sociedad, etc.) hacen para encarar la escasez; es decir, nuestra incapacidad para satisfacer todo lo que deseamos. Cuando escuche esa definición, particularmente la de escasez, supe que esta definición no sólo es aplicable a la ciencia económica sino a toda la vida. ¿Acaso no es cierto que el ser humano siempre toma decisiones? Por eso existe una idea fundamental en la Economía llamada Intercambio, que consiste en renunciar a una cosa para obtener otra. También, otro concepto clave es el de Costo de oportunidad; es decir, lo que sacrificamos representa el costo de lo que obtenemos, esto es porque toda elección implica un costo. Además, de este concepto se derivan tres más: Beneficio Marginal y Costo Marginal, así como el respectivo Incentivo. Beneficio Marginal es el beneficio derivado de incrementar el tiempo dedicado a una actividad; el Costo Marginal es el costo de aumentar el tiempo dedicado a una actividad. Y el Incentivo es el motivo para realizar una acción en particular.
Cuando decidí estudiar en Lima, hice una elección, que implica un Costo de Oportunidad alto que era dejar Cusco, el lugar donde nací y viví largos años de mi vida, donde se encontraban mis amigos y mi familia. Por otro lado, el beneficio marginal era el de estudiar en la Universidad Católica y lograr ser un gran profesional a largo plazo; el costo marginal era dejar a mi enamorada, a mis amigos y a mi familia lejos. Mi Incentivo principal es mi realización personal. Lamentablemente, como ya lo dije, en este país totalmente centralizado se tienen que tomar este tipo de elecciones aunque duelan en el alma.
Estos son los dos pequeños apuntes que tenía rondando en mi mente desde hace mucho tiempo. Ahora comienza mi periodo de especialización en la Universidad, me toca llevar cursos de especialidad; es decir cursos de Derecho, que es la carrera que decidí seguir. Sé que la tarea del estudio se hará más ardua y sé que tendré que dedicar mucho más tiempo al estudio de ahora en adelante, no me queda más que dar lo mejor de mi y procurar cumplir mis metas.
miércoles, 22 de octubre de 2008
La duda vocacional-profesional: el ¿qué seré?
Cada uno decide que hacer con su presente y su futuro. En verdad, la decisión más importante acerca del futuro en el ámbito académico, vocacional y profesional de cada persona se toma cuando uno llega a culminar la educación escolar secundaria y se propone comenzar la educación universitaria, técnica o decide dedicarse al trabajo del campo, emprender un negocio, una carrera en las fuerzas armadas o una carrera deportiva o musical.
Ante la pregunta: ¿Qué estudias? O ¿A que carrera vas? No es muy difícil escuchar la respuesta “Iba a…, pero ahora no sé”, “No sé” o “Aún no sé”. O en otros casos “Iba a…, pero ahora a…”. Cincuenta por ciento o más de mis amigos de la Universidad han decidido cambiar de especialidad, muchos aún se encontraban indecisos cuando les hable por última vez, otros aún no lo saben hasta ahora. En realidad, esto es bueno y es malo a la vez; bueno porque si una persona no está segura de su futuro debe reflexionarlo bien y decidir racionalmente de acuerdo a gustos y experiencias personales para no cambiar de carrera en el futuro en pleno estudio de una ya elegida, por esto es beneficiosa la duda; pero, es mala porque puede significar una pérdida de tiempo muy valioso en el mercado laboral actual, cómo muchos creen.
Mi Universidad cuenta con un mecanismo muy bueno para utilizar esta duda de modo beneficioso llamado: Estudios Generales. Divididos en Ciencias y Letras, la primera gran división acerca de nuestra vocación ¿Eres bueno en letras/lenguaje o en números/matemática? De acuerdo a esto, se dividen las carreras: Ingenierías de todo tipo, Química, Física o Matemática en Ciencias; Derecho, Historia, Sociología, Psicología y otras en Letras; por otro lado, aparte, están Arquitectura, Arte y Educación. Entonces, los alumnos de la Pontificia Universidad Católica del Perú tienen contacto con varios temas en cursos diversos por dos años, incluso los alumnos de Letras llevan cursos de Ciencias y viceversa. Esto lleva a que la duda acerca de la vocación profesional sea orientada a experimentar diversos campos para esclarecer la visión acerca del futuro de cada persona.
Actualmente, me encuentro en este periodo de mi vida académica como estudiante. Pertenezco, por ahora, a la facultad de Estudios Generales Letras y, también por ahora y creo que definitivamente, mi especialidad es y será Derecho. Personalmente, en este momento, me siento identificado por un “Poema Underwood” de “La Casa de Cartón”: “Y amo a los mil hombres que hay en mí, que nacen y mueren a cada instante y no viven nada” (Adán: 2001). Esto es el reflejo de mí:
Yo, según el examen de orientación vocacional
Después de un examen de cinco horas y como un mes exacto de espera por los resultados, me encontraba en una oficina del servicio psicopedagógico escuchando una conversación privada con una psicóloga profesional acerca de los tan esperados resultados. Obteniendo la curiosa respuestas de que “eres bueno para diversas áreas [Lo mismo que nada, pensé]; sin embargo, se resalta entre tus preferencias el aspecto de Gerencia y Alta Dirección (o Administración de empresas)”. Sin embargo, a mi parecer, es mejor que se estudie una maestría en este tema obteniendo así una mejora para una carrera como Derecho.
Yo, el arquitecto
Desde chico me ha gustado jugar con ladrillos a armar naves espaciales, barcos, casas y edificios. Además, después de mucho tiempo, encontré dentro de mis cosas un plano de la infraestructura de un videojuego que elaboré detalladamente en alguna aburrida clase de mi colegio. Me encanta la geometría y, según el examen de orientación vocacional, tengo buena perspectiva geométrica gráfica. Sin embargo, mi falta de paciencia es el gran defecto acerca de esta carrera.
Yo, el analista político
De todos los cursos que he llevado hasta ahora en la Universidad, en el que más alto promedio he obtenido, hasta ahora, ha sido Elementos de Ciencia Política con el profesor Rolando Ames. Esto se debe a que muchos de los temas enfocados en el curso me encantaron; desde una perspectiva histórica hasta temas actuales como Relaciones Internaciones, Movimientos Sociales y otros. Sin embargo, el campo laboral de un analista político o el político profesional, a mi parecer, es muy limitado a comparación al de un abogado.
Yo, el abogado tributario
Mi especialidad es Derecho, por tradición familiar que voluntariamente decidí seguir, mi padre es abogado y ahora desempeña el cargo de vocal titular de la corte superior del Cusco y mi abuelo Alipio fue un gran abogado cusqueño; dentro de esta especialidad me gustaría estudiar Derecho Tributario, que logra combinar la economía y la administración de empresas con el Derecho, un leve balance entre las letras y los números. Sin embargo, tengo miedo por la excesiva cantidad de lecturas que se encargan en esta facultad.
Yo, el diplomático
Mi gusto por los idiomas me lleva a pensar en la diplomacia como carrera principal a la que aspiro; sin embargo, se necesita un bachillerato para poder postular a la Academia Diplomática del Perú; es por esto que decidí ingresar a la PUCP para concluir mis estudios universitarios y lograr así, luego, postular a la Academia. Mi máxima aspiración es lograr ser Ministro de Relaciones Exteriores o Canciller de la República. Sin embargo, sólo he logrado acabar mis estudios de Ingles, me falta aprender nuevos idiomas.
Yo, el publicista
La publicidad es una carrera que me llamo mucho la atención después de leer “Traducciones Peruanas” del publicista Gustavo Rodríguez. Esta es una carrera en la cual se pueden aplicar diversos conocimientos adquiridos para publicitar algún producto. Sin embargo, creo que mi creatividad es limitada y mi personalidad no se ajusta por completo a la carrera en mi opinión.
En verdad, un análisis completo de mí mismo refleja mis gustos y mis aspiraciones; sin embargo, algunas se complementan y otras se excluyen. Es dentro de este análisis que se efectúa la decisión más importante de nuestra vida académica y laboral: el ¿Qué ser durante el resto de mi vida? Elegida una carrera se comienza un camino por el cual recorrerás, de ahí en adelante, lo cual supone que tu decisión es propia, correcta y definitiva; de otro modo, el tiempo se habrá desperdiciado sólo por una falta de reflexión en esta etapa de la vida. Sin embargo, hay quienes creen que nunca es tarde para cambiar de carrera. ¡Elijan bien!
Bibliografía
ADÁN, Martín [Rafael de la Fuente Benavides]
2001 La casa de cartón (Edición de 1928). Lima: Peisa.
viernes, 1 de agosto de 2008
A dos voces…
Desde que era niño me gusto la música y, un poco, el canto. Mi mamá siempre cuenta, cuando tiene la oportunidad, aquella anécdota de mi infancia en la que deje boquiabiertos a todos los que la presenciaron. En un cumpleaños, un payaso me pidió que cantara alguna canción como “los pollitos dicen” o algo similar; la respuesta que di fue sorprendente para mis pocos años de vida: “Voy a cantar ‘Otro día más sin verte’ de John Secada”. Y comencé a cantar las complicadas letras de aquella canción.
Mis padres siempre me hicieron escuchar música muy buena e interesante de su gusto como José Luis Perales, Pablo Milanes, Silvio Rodríguez, Joaquín Sabina, Víctor Manuel, Ana Belén, Franco de Vita y muchos otros. Además, me acuerdo de la música clásica que mi papá siempre me hizo escuchar antes de dormir: Vivaldi, Beethoven y Mozart. Ellos siempre han sido y serán mi fuente de conocimiento musical.
Desde niño entré a la academia de música en donde adquirí mis primeras lecciones de teoría musical y práctica de guitarra. Luego, entre a la asociación cultural Qantu, en la cual complete mis conocimientos básicos de teoría musical y práctica de guitarra; así, también, me integré al coro de dicha asociación. Tengo muy gratos recuerdos, así como amigos y amigas, que igualmente comparten mi gusto por la música, a los que conocí ahí. Después, poco a poco, con los conocimientos que ya había adquirido comencé a tocar canciones de artistas de la radio y canciones que me gustaban.
Mi hermana parece haber heredado mi gusto por la música. Desde que era chiquita siempre le han gustado canciones que mi hermano y yo escuchábamos. Siempre se hacía poner en mis rodillas y me decia “tanana” moviendo la cabeza de arriba a abajo, esto en sus palabras significaba que quería ver el video de “The Hell Song” de Sum 41. Otras canciones que, posteriormente, le gustaron fueron “You and me” de Lifehouse, “You’re beautiful” de James Blunt, “Solo para ti” de Camila, “Me enamora” de Juanes. Y, ahora a sus tres años, “Message in a bottle” de The Police y “Color Esperanza” de Diego Torres.
Hoy, realicé un pequeño concierto que hace cinco años no imaginaba que iba a realizar, le propuse a mi hermana cantar “Color Esperanza” de Diego Torres, toqué la guitarra y cantamos, mi padre nos grabó y nos mostró la grabación en la televisión. Esas imágenes me recordaron, las grabaciones que tengo de mi mismo, pequeño, cantando “Liberaron a Mandela” de Miki Gonzáles en la casa de mi abuela Elena cuando tenía cuatro o cinco años. Sin embargo, yo no tuve a otro hermano o hermana que me ayudara con la música, simplemente un frío equipo de música me acompañaba y mi pequeño hermano tocaba su guitarra de juguete a mi lado.
Sofía y yo realizamos el concierto más lindo que he podido realizar a dos voces y tuvimos de público a las personas que más nos importan, mis padres. Hoy no canté con Diego Torres o con la Chilinguita de México, hoy canté con mi pequeña hermana y me siento muy feliz, emocionado, contento y orgulloso. Sofía no tiene miedo de cantar en voz alta frente a todos, al igual que yo. A Sofía no le importa el mundo, con tal de estar feliz al lado de su hermano, cantando y pasando el tiempo. Por que, como adecuando “Molly Smiles” de Jesse Spencer, “nada está mal cuando Sofía sonríe”.Espero, que cuando sea más grande, mi pequeña hermana lea estas líneas. En verdad, hoy, Sofía y yo, nos pintamos la cara color esperanza e hicimos la promesa de entrar al futuro con el corazón. Gracias Sofía por el gran recuerdo que le haz dado hoy a tu hermano mayor.
martes, 24 de junio de 2008
Cusco, Cusco…

Hoy 24 de Junio, día del Cusco. Dedico estas líneas a la ciudad que me vio nacer, ciudad de mi familia, de mis antepasados, de mi pasado, de mi presente y de mi futuro, el lugar que siempre tendré en mi corazón.
Coro:
Cusco, Cusco es tu nombre sagrado
Invencible bastión de tu raza,
Estrofas:
Cusco eterno, tus áureas reliquias
Qosqo Yupaychanan Taki (Quechua)
Qhochuntin:
Qosqo, qosqo willkasqan sutiyki
teqsimuyun qhasqonpi apasunki
haylli taki unanchanta hina.
Suyutaqmi aylluykiwan samisqa
mat´iykiman pilluta churan.
Yarayma:
Wiñay Qosqo, Inti qorimanyankunan
illaykikunata llanq´arqan.
Hayllinkikunatan pacha llaqllarqan
wankikitaqaq Kusi Pacha.
llin pachataq yupaychasunkiku
unanchanta k´umuykachispa.
jueves, 28 de febrero de 2008
El día en que la ilusión se hizo realidad…

“El Perú, lamentablemente, sólo vive de las ilusiones” fue el comentario que, no hace mucho, hizo una conductora del programa de noticias deportivas de CMD, luego de la derrota del equipo peruano en la Copa Davis y la lesión de Luis Horna, primera raqueta nacional. Después de un tiempo de reflexión, analice la frase, recordando algunos hechos deportivos, en realidad sólo los del fútbol, por los cuales ha pasado el Perú. Recordé el subcampeonato de la Copa Libertadores que alcanzó el Cristal, la última clasificación al mundial de la selección y no se me vino nada más a la mente. Nada excepto el día en que la ilusión se hizo realidad…
Era el 19 de Diciembre del 2003, se vivía el ambiente de la caliente final de la copa sudamericana de fútbol. Cienciano, del Perú, contra River Plate, de Argentina. Tras derrotar a Alianza Lima de Perú, a la Universidad Católica de Chile, Santos de Brasil y Atlético Nacional de Medellín de Colombia, el Cienciano se ganó el derecho a jugar la Final de la copa contra un equipo de renombre internacional. La hinchada cusqueña se tuvo que mudar a Arequipa debido a la injusta FIFA que siempre le puso obstáculos al club héroe del Cusco y del Perú impidiendo que jugara la final en el estadio Inca Garcilazo de la Vega, argumentando que faltaba capacidad de público para una final internacional. Debido a esto tuvimos que jugar en el estadio characato de la UNSA. Sin embargo, tras un partido con arbitraje injusto y varios expulsados del Cienciano; Carlos Lugo, al minuto treinta y dos del segundo tiempo, metió un gol legendario e histórico que le daba al Perú su primer titulo internacional a nivel de clubes. Luego de un disputado partido en Argentina, en el que nuestro equipo empató tres a tres con su similar rió platense, el Cienciano lograba ganar el torneo sudamericano.
Nadie en todo el Perú, que a fines del 2003 se vistió con la roja del Cienciano del Cusco, olvidará aquella gran campaña futbolística. Carty, Acasiete, Bazalar, García, Ibáñez, Maldonado, Morán, Saraz, La Rosa, Portilla y Lugo, al mando de Freddy ternero y el comando técnico de aquel año lograron que el sueño se cumpla. Y por si fuera poco al siguiente año, el 2004, lograron otra gran hazaña en Norteamérica. Al ganar la copa sudamericana, nos ganamos el honor de jugar contra el ganador del otro torneo internacional de América del sur, la copa libertadores, que por aquel entonces fue, nada más ni nada menos, que Boca Juniors de Argentina. Empatamos el partido tras un gol de Carlos Tévez, a través de la peinada espectacular de Rodrigo Saraz. Después, en la tanda de penales, varios argentinos fallaron sus tiros y el portero Oscar Ibáñez se lucio atajando varios disparos; además, por si fuera poco, ningún cusqueño falló su tiro esa noche. Y así, Freddy Ternero condujo, una vez más, al Cienciano a un triunfo internacional y a un equipo “chico” del Perú al triunfo internacional.
Muchos de los equipos a los que enfrentó Cienciano comentaron que no conocían al equipo peruano e incluso hubo uno que otro comentario de menosprecio: “¿Cienciano? ¿Qué es eso?”. Sin embargo, al salir a la cancha, quedo demostrado que Cienciano es un equipo con garra y determinación. “Cienciano: el mata gigantes” así lo ha denominó la prensa internacional y ahora es reconocido como el mejor equipo del Perú, y bastante conocido por la cadena deportiva de FOX Sports. Es cierto que el Cienciano, no ha podido consagrar el titulo de campeón nacional, pero si ha dado un excelente rendimiento a nivel internacional. Los últimos cinco años ha participado en la Copa Libertadores. Además, se ha ganado el respeto de muchos clubes internacionalmente.
En CMD, canal deportivo, pasaron un resumen de la campaña del Cienciano por esos años titulado: “Cienciano: Gloria en las alturas”. Es difícil ver ese video sin llenarte los ojos de lágrimas de emoción por aquel triunfo. Porque ese día el Cienciano demostró que no sólo el Universitario, Alianza Lima o Sporting Cristal, denominados equipos grandes del Perú, podían lograr un reconocimiento para el Perú. Muchos comentaristas deportivos de la capital, de donde provienen estos equipos “grandes”, al informar y dar noticias sólo hablaban de la “U”, Alianza o Cristal. Tal es el ejemplo de Alberto Beingolea, perdón si no se escribe así su apellido, pero este comentarista, disculpen la expresión, lo ve todo color crema y si fuera por él, se casaría con el Universitario de deportes, todo lo ve “perdió la ‘U’”, no puede ver el triunfo del Melgar, del Sport Ancash, del Vallejo, del Alianza Atlético de Sullana, que como equipos “chicos” también se merecen respeto. No critico su fanatismo como el mío con el equipo rojo, pero como comentarista deportivo se debe tener un poco de equilibrio con los comentarios.
Volviendo a las grandes hazañas, los golazos y la emoción que vivió el Perú gracias al Cienciano del Cusco. Podemos decir con orgullo, todos los cusqueños, que nuestro equipo fue grande, es grande y siempre será grande por lo que siempre fue, el más grande equipo del Perú. Por último, es bueno recordar el grito que nació en el estadio de la UNSA aquella noche y se convirtió en un lema nacional desde aquella fecha: ¡Si se puede! Gracias Cienciano por el día en que la ilusión se hizo realidad…
Diseño del artista cusqueño Jorge Flores Najar, mi querido Tío.
