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viernes, 1 de octubre de 2010

Mi bipolaridad electoral 2010

Los comicios electorales nunca han significado tanto para mí como en esta ocasión: es mi primera votación. Luego de una agresiva campaña de parte de los candidatos a la Alcaldía de Lima (nuestra siempre y eterna Lima centralista), me toca dar mi opinión; sin embargo, siempre apegado al sentimiento original de amor por mi verdadera tierra el Cusco también tengo que dar mi opinión al respecto. Pero, además, debo declararme bipolar en este tema pues algo he aprendido en este tiempo de vida y es a no ser crédulo.

Primera postura: postura firme
La toma de postura definida siempre me ha definido. Equivocado o no, mi análisis y preferencia electoral para las dos ciudades donde vivo es la siguiente: En Lima, apoyó la candidatura de la profesora Susana Villarán, candidata de Fuerza Social, en parte por su postura de nueva izquierda, sus propuestas concretas y sus fines políticos. Estoy seguro que el plan de “una lima para todos” será el que guíe a la Lima que se quiere con más seguridad, mejor transporte y transparencia. Por otro lado, en Cusco, lamentablemente mi análisis es, en parte, por descarte. Debemos impedir que el candidato humalista y, chavista, Coco Acurio llegué a la Región; por esto, inclino mi voto hacia Máximo San Román a pesar de que no simpatizó mucho con su persona es la opción que podría madrugar a Acurio, candidato humalista a la región Cusco. En el nivel provincial, confió mucho en el candidato de Qosqollay, Willy Cuzmar, tanto por su gobierno en Wanchac, como por el conocimiento que tengo de su persona. Es notable la marcada obra de la vía expresa (parte Wanchac) y el remodelamiento de Huayruropata. A nivel distrital, no he encontrado un candidato sobresaliente.



Segunda postura: el indiferente
Tras largas muestras de promesas incumplidas y sueños rotos, también hay una postura de desencuentro con la política y sus actores, vendedores de promesas y encantadores de serpientes. Por esto, el cantautor Jorge Millones, de la trova profunda peruana, nos trae dos canciones muy buenas representativas de esta postura.





miércoles, 12 de mayo de 2010

Los testamentos de Riva-Agüero...

Es correcto difundir las fuentes antes de opinar respecto a un tema tan importante como lo es la controversia PUCP - Arzobispado...

Testamentos de Riva-Agüero

martes, 23 de junio de 2009

Nebulosa verdad














Decisión de la vida
Continuar o romper el camino
Caer al barranco
Escalar o volar hacía la cima

Fuerte melancolía
Pasado o presente ignorado
Juez interior
Amor desmedido o locura

Realidad…

Sometimiento hostil
Celos idiotas o inseguridad
Crecimiento mutuo
Desconfianza o mentira

Retos completos
Sueños o inconsciencia activa
Gacela de virtud
Fuego encendido o pasión inactiva

Realidad…

sábado, 20 de junio de 2009

¿Donde esta la Unidad en la PUCP de hoy en día?
















Es nostálgico observar el comunicado del Rectorado del año pasado acerca de la controversial compra del “Campus Este” en la cual los máximos representantes administrativos de la Universidad mostraban una posición neutral acerca del uso de este nuevo terreno:

“La adquisición en cuestión, adyacente a CENTRUM Católica, se inscribe en esta política general de desarrollo. Ese terreno podrá ser utilizado por la Universidad de diversas maneras, según sea decidido por la comunidad universitaria a través de sus órganos de gobierno y de acuerdo a las normas legales y estatutarias.”

Hablar del “Campus Este” en la Pontificia Universidad Católica hasta hace un tiempo continuaba siendo un misterio; hasta el 10 de Mayo de este año, día en el cual se manifestó la posición de los administrativos respecto a esta “oscura” inversión de la Universidad mediante la voz del Vicerrector Administrativo Efraín Gonzáles de Olarte, a través del suplemento Domingo del diario La República, en el cual se podía leer lo siguiente:

“El nuevo campus de la PUCP en Surco: En este terreno de cerca de 20 mil metros cuadrados (dos manzanas), ubicado en la Urbanización Los Álamos, de Surco, se construiría el segundo campus, que recibiría en principio tres mil estudiantes. ‘Queremos llevar tres facultades: Gestión, Psicología e Ingeniería Industrial, y una sucursal de Derecho’, adelanta el vicerrector Efraín Gonzáles de Olarte.”

En “La historia de la Pontificia Universidad Católica del Perú (1917-1987)” de Teodoro Hampe Martínez; se describe la historia de la universidad de una manera simple y concreta; y entre líneas y líneas, se ven pasajes históricos que llevan a reducir a un absurdo el hecho de mover facultades enteras u otras unidades de nuestro campus al nuevo “Campus Este”.

Desde la adquisición del fundo pando en San Miguel por herencia de don José de la Riva-Agüero y Osma, se da un increíble esfuerzo de parte de las autoridades a lo largo de la historia de la Universidad para trasladar todas las unidades al fundo pando; labor que se inicia en 1959 y se concreta en los siguientes años. Así se observa textualmente, acerca de 1987, que

“Ha proseguido sin cesar el doblamiento del Fundo Pando, preciada herencia de Riva-Agüero, con la edificación de nuevas oficinas, salones de clase, laboratorios, capilla, campos deportivos, etc. En este terreno del distrito de San Miguel, flaqueado por las avenidas Riva-Agüero y Universitaria, se desarrolla hoy la gran mayoría de las actividades lectivas”

La Unidad con la que cuenta nuestra universidad es una gran virtud institucional privilegiada, la cual posee gracias al esfuerzo de las autoridades que han tenido participación en la historia universitaria de la Pontificia Universidad Católica; no es necesario salir de Lima para observar los problemas que conlleva tener una Universidad con diversas sedes, como la Universidad San Martín de Porres o la Universidad Garcilazo de la Vega; o en el plano nacional también contamos con un claro ejemplo de “Descentralismo” universitario mal planificado y deficiente, como en la Universidad Alas Peruanas. Aquí la pregunta no es ¿Quieren el Campus Este o no?; la correcta es ¿Queremos una Universidad separada y desunida, parecida a las mencionadas?

Por otro lado, debemos tomar en cuenta las desventajas que conlleva la desunión de la Universidad; por citar algunos problemas, la distribución de profesores, alumnos, libros, materiales, servicios; algunos eventos como las actividades académicas, deportivas, sociales, culturales y de otras materias, entre ellas los eventos de Interfacultades. Además, debemos tener en cuenta que en San Miguel, al trazar una línea de 2 a 4 kilómetros a la redonda partiendo de la Universidad, se ha formado una zona de completa vida relacionada con la Universidad.

Es curioso que el estatuto de la Universidad, documento desconocido por los alumnos, señale, en el artículo 78, que el Consejo Universitario, “órgano superior de promoción y de ejecución de la Universidad” debe

“aprobar, a propuesta del Rector, el Plan de Desarrollo de la Universidad y su Plan de Funcionamiento, y someterlos a ratificación de la Asamblea Universitaria […y…] proponer a la Asamblea Universitaria la creación, fusión, supresión o reestructuración de unidades académicas, sus especialidades o sus secciones.”

Observamos, que la aprobación del Plan de Desarrollo de la Universidad y su Plan de Funcionamiento, que es el documento que representa esta política general de desarrollo mencionada anteriormente, y proponer las modificaciones de las unidades académicas ante la Asamblea son atribuciones del Consejo Universitario. Y en concordancia con esto, es el artículo 80 del estatuto, que señala: “El Consejo Universitario procurará mantener adecuadamente informada a la comunidad universitaria sobre la marcha académica, económica e institucional de la Universidad”. Como es posible que sólo se le “procurará mantener adecuadamente informada”; esto es un claro defecto normativo en contra de toda la comunidad universitaria, pues ante la ausencia de obligatoriedad (o deber de parte de la Universidad) de información se nos lesiona el derecho de conocer lo que se hace con nuestro aporte a la Universidad. Claramente, se debe proponer una reforma del Estatuto, cambiando la frase por “esta obligado a mantener adecuadamente informada”. Esto basado en el fin de esta norma, el cual es informar a la Comunidad Universitaria acerca del desarrollo académico, económico e institucional de la misma; en especial a los alumnos que son los principales beneficiarios de la Universidad.

Concretamente, existen también dos Direcciones Académicas encargadas de los asuntos económicos y de planificación de la Universidad, según los artículos 90, 95 y 96 del estatuto, y son la Dirección Académica de Economía y la Dirección Académica de Planeamiento y Evaluación. Ni siquiera una, sino dos comisiones y ninguna informó de esta compra o de su fin. Otra vez, la pregunta es ¿Dónde están los fundamentos para la compra del terreno de Surco? ¿Cuál es el fin “concreto” de esta compra?

El tema del “Campus Este” comprende dos puntos controversiales. Primero, la compra del terreno; y segundo, la utilización de este. Respecto al primer tema, según el mismo comunicado del Rectorado del año 2008, se justifica la compra diciendo que

“el Rectorado desea que en el futuro, corto y largo, nuestra casa de estudios tenga la posibilidad de desarrollarse con los medios de infraestructura necesarios y adquiridos en tiempo y precio adecuados, no cuando sean sumamente escasos o sumamente caros.”

Es decir, se sigue una lógica actuar y luego consultar. El rectorado, hasta ahora no había dado más motivo de compra que este; sin embargo, con las declaraciones de Efraín Gonzáles de Olarte ante el Diario La República muestra un claro razonamiento de tendencia de la PUCP a volverse una Universidad Empresa. Nuestra Universidad se ha caracterizado por eludir esta tendencia nacional y conservar el prestigio, hasta ahora. Sin embargo, decisiones como estas, a espaldas de la Comunidad Universitaria, destruyen la línea correcta histórica de la Universidad que siempre primaba la Unidad y Prestigio de nuestra casa de estudios, en la cual el razonamiento era “el postulante debe venir hacia la universidad”; reemplazándola por una tendencia hacia la “empresalización”, un razonamiento de “la universidad debe ir hacia el postulante”. Parece que el siguiente paso de los administrativos será comenzar a producir y enviar lapiceros, gorros, “stickers”, guantes, libretas, todo merchandising PUCP a las casas de los alumnos de 5to de Secundaria, como lo hace, la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y la Universidad de Lima.

Por otro lado, está decisión, queramos o no, gracias a los administrativos, ha sido tomada y es irreversible; así se configura el segundo tema: ¿qué hacer con este inmenso terreno? Como se observó el año pasado, existían increíbles rumores gracias al ineficaz artículo 80 del Estatuto de la Universidad; el más radical fue que se iba a separar pregrado de la Universidad según escalas de pensión, escalas de 1 a 3 (las más bajas) en San Miguel, y escalas 4 y 5 (las más altas) en Surco; otra era la idea de mover distintas facultades hacía el “Campus Este”; otra era la idea, según mi parecer la más coherente, de trasladar la infraestructura de postgrado al “Campus Este”; entre otras poco distribuidas y fuera de contexto; como digo, el plano intelectual de la comunidad universitaria era “tierra de nadie” incluso después del comunicado del Rectorado.

Sin embargo, como hemos visto, las últimas declaraciones demuestran la línea decidida de los administrativos de trasladar facultades enteras e, incluso, dividir la facultad de derecho. Decisión tomada, sin consultar a la Comunidad Universitaria.

Comprobamos así que en ambos momentos, los máximos administrativos de la Pontificia Universidad Católica del Perú se encuentran actuando en contra de la Unidad y Prestigio de la Universidad; se encuentran actuando en contra de la propia Comunidad Universitaria, principal beneficiaria de la Universidad; se encuentran actuando en contra de la línea histórica de actuación de las ilustres históricas autoridades de nuestra Universidad; y, se encuentran actuando totalmente en contra del esfuerzo de sus antecesores por lograr la Unidad que permite el eficaz funcionamiento de nuestra Universidad hasta el momento, la cual logró conservar hasta ahora el prestigio digno que tiene la PUCP como una de las mejores, por no decir la mejor Universidad del Perú.

Por esto, los alumnos, al margen de discrepar en cualquier tema político o ideológico, debemos tomar conciencia de este problema pues es un tema actual e irresuelto de nuestro interés Universitario común. Aquí no se trata de los alumnos de tal asociación, de tal partido, de tales intereses, de tal carrera, de tal facultad, cachimbos, ordinarios; se trata de un tema que concierne a todos los alumnos e, incluso, ex-alumnos preocupados por su Alma Mater. Estas decisiones van en contra de la historia de la PUCP y en contra de la cohesión histórica del organismo del que formamos parte, contra su prestigio, contra la diferencia entre la PUCP y la UPC, la Universidad de Lima, la Universidad Alas Peruanas, la Universidad San Martín o la Universidad Garcilazo de la Vega. Amigos y Compañeros de la Católica, ¿Vamos a permitir este cambio?

martes, 9 de junio de 2009

Grande Familia, Grandes conflictos


"The Family" - DevianArt

¿Cuántos hijos quieres tener? Es una típica pregunta tonta de enamorados que piensan que van a llegar a casarse, quizás si o quizás no, ese no es el punto. Y en realidad, en muchos de los casos en los cuales se presenta esta pregunta, se generan motivos para una discusión o, en el peor de los casos, una pelea entre ellos. En verdad, es un tema muy subjetivo, pues depende de cada pareja y controvertido porque no es un tema de dogmas o esquemas cerrados. Además, se incrementa la discusión cuando se tocan algunos de los aspectos que vienen relacionados con la determinación de esta cifra tan relativa como por ejemplo herencias, mesadas, planificación familiar, etc.

Es curioso observar, también, que estos factores modifican la tendencia a lo largo de la historia. Antiguamente, las familias de tendencia más tradicionalista acostumbraban tener un gran número de hijos; por el contrario, actualmente observamos una tendencia a tener un número reducido de hijos modernamente. En mi familia, esto es de fácil comprobación pues tanto la familia de mis abuelos paternos como los maternos e, incluso, mi familia paterna son modelos de familia tradicional de gran número de hijos. Por el contrario, mi familia y las contemporáneas, tienen el patrón de la cifra mucho menor. Estas afirmaciones, claro esta, admiten excepciones en el plano general, pero son muy pocas.

Estoy motivado a escribir estas líneas gracias a que este fenómeno en la actualidad, y particularmente en mi familia, demuestra tener no pocos problemas; por poner el ejemplo más común, es la herencia de un terreno o una hacienda. Si se presenta este conflicto en una gran familia la división de esta herencia es difícil pues existen intereses en conflicto, cuantas más personas se encuentren en conflicto se puede generar un impasse bastante desagradable y, lo peor de todo, es que es una discusión entre hermanos.

Debo admitir que este tema es bastante voluble de caso en caso; pero reconozco que en mi familia se dan tres conflictos de este tipo en mi familia. Primero, en la familia de mi abuela materna, se discute la herencia de mi bisabuela Amandina: la hacienda de Curuchi en Mollepata; luego, en la familia de mi abuelo materno, se discute la herencia de mi bisabuela Tula: la hacienda de Tinpucpucyo en Cochahuasi; y, por último, la discusión de la hacienda de Quinta Culata-San chipa en Yucay en la familia de mi papá. Cada una cuenta con, por lo menos, 5 hijos; lo cual genera discusión o, en el mejor de los casos, falta de acuerdo.

Lo peor que sucede es que se generan desacuerdos dentro de una familia e, incluso, mal llevada esta; se podrían generar peleas demasiado fuertes entre los miembros de la célula fundamental de la Sociedad. Particularmente, en mi familia, muchas de estas situaciones se han vuelto un poco más complicadas; una se ha producido por la muerte de una hermana, lo que genera que se divida más la discusión entre sus hijos y su esposo; otra se ha complicado por la venta de la parte a una tercera persona; y la otra porque no todos los herederos están de acuerdo con una decisión, a mi parecer correcta.

Entonces, ¿qué es lo que genera esto? En principio, que se trunque los posibles negocios o formas de aprovechar esta herencia; y luego, se generan discusiones bastante fuertes, como ya se ha señalado. Ninguna pelea dentro de una familia es justificable, y, en verdad, debemos encontrar las formas de solucionar esta tendencia. Frente a esto, la misma sociedad ha producido una gran solución, con el tiempo ahora se habla de familias “prácticas”; es decir, sólo un par de hijos y nada más. Si bien con esto se simplifica demasiado toda la situación, esta es la tendencia actual, observable en nuestro medio.

Particularmente, estoy de acuerdo con las familias pequeñas en contraposición con las grandes familias gracias a estos aspectos; las primeras son más funcionales, menos conflictivas, mientras que las últimas son más complicadas y de mayores problemas. Analizando bien el problema mi opinión está influenciada mucho por el caso antes descrito, pues en mi familia se han producido estos conflictos, pero es mi opinión, después de todo.


Diseño del artista cusqueño Jorge Flores Najar, mi querido Tío.