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lunes, 24 de mayo de 2010

Salesiano… nunca olvidar


Cuando fui alumno del Colegio Salesiano del Cusco siempre al llegar el mes de Mayo se iniciaban los festejos de celebración por la virgen María Auxiliadora… Ahora como exalumno me queda recordar, por siempre, esta fecha pues me encuentro consagrado a la virgen María; quien en muchas oportunidades me ha ayudado a salir de diversas dificultades, ha cuidado a mi familia en momentos difíciles y siempre me ha protegido a lo largo de mi vida… La mamá que siempre nos escucha y cuida desde el cielo…

24 de Mayo: ¡Feliz Día Mamá!

Dios te salve María,
Llena eres de gracia,
El señor este contigo,
Bendita eres entre todas las mujeres
Y bendito tu vientre: Jesús

Santa María
Madre de Dios
Ruega por nosotros los pecadores
Ahora y en la hora de nuestra muerte
Amén.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Y se nos fue…






















Cada colegio tiene una persona símbolo; una personalidad que todos conocen, que al menos una anécdota tienen con él, que recuerdan siquiera por el nombre o el rostro. Un personaje que se tiene que conocer definitivamente para saber que haz pasado por el colegio. En el caso del Colegio Salesiano del Cusco, puedo decir sin equivocarme que esa figura o personalidad era el Padre Valentín Echea.

Personalmente, recuerdo el año cuando toda mi promoción tuvo un acercamiento al padre que difícilmente podríamos olvidar. Cursábamos primaria cuando el padre Echea nos preparaba para la primera comunión; si bien es difícil olvidar lo que aprendimos de él también no podremos olvidar el medio por el cual nos lo enseñó: las filminas. De la misma manera, para que se aprecie su importancia en el tiempo, debo considerar que también enseñó a mi padre, Fernando, y a mi hermano, Franco.

Lamentablemente, el padre Valentín, pese a su increíble resistencia y trascendencia en el tiempo, se nos fue. Un 19 de Diciembre del 2009, el padre Valentín Echea murió en la ciudad de Cusco; luego de una incansable labor como director, profesor y sacerdote del Colegio Salesiano del Cusco donde estoy seguro que todos los alumnos lo conocieron, incluso los padres de familia y profesores; y así como yo, también los exalumnos lo recuerdan con mucho cariño.

El padre Echea es un símbolo para los salesianos del Cusco y ahora será una leyenda, que podrá haberse ido terrenalmente, pero sabemos que siempre permanecerá en nuestra mente, en nuestros recuerdos, y en nuestros corazones. Todos los que lo conocimos, sabemos que él tenía un jardín que cuidaba con mucho esmero en nuestro colegio; ahora todos sabemos que se encuentra en el jardín que Don Bosco prepara para los salesianos en el regazo de Dios, plantando nuevas flores…

sábado, 20 de diciembre de 2008

El extremismo en algunos colegios de señoritas del Cusco










Publicado en el "Diario del Cusco", el 22 de Diciembre del 2008, por Javier André Murillo Chávez.
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Escribe un estudiante de la Pontificia Universidad Católica del Perú, y egresado del Centenario Colegio Salesiano del Cusco, colegio integrante del Consorcio de Centros Educativos Católicos del Cusco; soy cuzqueño de nacimiento y he sido educado en la fe católica cristiana, tanto por mis padres, como por mi colegio y, actualmente, por mi universidad.

Hace poco fui alumno del curso “Fe Cristiana y Mundo Contemporáneo” en la Facultad de Estudios Generales Letras. Este curso forma parte del programa curricular de mi universidad que tiene programado dos años de estudios en diversas áreas como historia, filosofía, ciencias sociales, biología entre otras; todo esto antes de empezar estudios especializados en la carrera particular que desee cada alumno como Derecho, Ciencia Política, Literatura, etc.

El objetivo de este curso fue aproximarnos un poco más a la teología y la relación entre nuestro mundo actual a la luz de la fe cristiana. Mi experiencia personal y las ideas de este curso me han impulsado a escribir estas líneas, gracias a la enseñanza de mi familia, de mi colegio y, ahora, de mi universidad, aprendí que la lectura de la palabra de Dios es importante en la vida de un creyente, es útil y sirve, en cada momento de nuestras vidas, para diversos aspectos.

Sin embargo, también he aprendido, que si bien la palabra de Dios plasmada en la Biblia es la guía de todo creyente; así como los textos teológicos señalan que “La Biblia es palabra de Dios para todas las épocas que se suceden.” [1]. Exactamente por esto, no puede ser leída como cualquier otro libro, es preciso tener en cuenta las exégesis, es decir, una serie de Interpretaciones que “trata de franquear la distancia entre el tiempo de los autores y de los primeros destinatarios de los textos bíblicos, y nuestra época contemporánea, para poder actualizar correctamente el mensaje de los textos y nutrir la vida de fe de los cristianos”[2]

Como dice la Pontificia Comisión Bíblica, el objetivo máximo de la palabra de Dios es guiar y “nutrir la vida de fe de los cristianos”. Sin embargo, muchas veces nuestros actos van en contra de lo que creemos y se genera la peligrosa contradicción entre lo que decimos y lo que hacemos. El motivo de estas líneas es demostrar, en base a mi experiencia personal, cómo un conservadurismo extremo lleva a negar o ir en contra de la propia palabra de Dios que se nos imparte, paradójicamente, como alumnos de los colegios del Consorcio de Centros Educativos Católicos en el Cusco.

Leyendo mi tradicional “Nueva Biblia Latinoamericana”, la versión que de preferencia usábamos en mis tiempos de escolar, encontré esta exégesis, a la base del Génesis 2, que habla de la creación del hombre y de la mujer, titulada: “Algunas respuestas claras acerca de las bases de la Fe”:

“No es bueno que el hombre esté sólo. Dios, que no conoce la soledad, establece la división de los sexos, no porque sea necesaria trasmitir la vida, sino para promover el amor, la entrega mutua y el gozo compartido. La mujer es formada del hombre; esto significa que tiene igual dignidad que él; la debe respetar y querer como a sí mismo. Debe formar con ella un solo ser: es lo que significa la expresión bíblica: los dos serán una sola carne.”[3]

He vivido intermitentemente, los dos últimos años, entre Cusco y Lima; en esta época de mi vida he podido observar la actitud contrastada entre la provincia en la cual he vivido 15 años de mi vida y la capital de nuestro país. El contraste es claro: la mayoría de personas e instituciones de la sociedad cuzqueña, en la cual me incluyo, tienden a exagerar las cosas o radicalizarlas, se llega siempre a los extremos (incluso podríamos decir provinciana en vez de cuzqueña); por el contrario, en la sociedad limeña, capitalina, curiosamente, no se percibe la tendencia a exagerar las cosas o la radicalización, pero cuentan también con otros defectos. Esta actitud en provincias, trae consigo, la mayoría de las veces, desventajas y pérdidas. Además, esta es la imagen que comparten algunos limeños de nosotros y que debemos corregir con el tiempo, porque lo único que logramos es que, erróneamente, se nos tilde de “Bárbaros”, “Radicales” o, como dice el presidente, “Perros del hortelano”.

Esta actitud de extremismo se puede percibir tanto en personas como en las instituciones de provincias. Tomando un ejemplo de mi propia experiencia, además de ser motivo de las líneas que escribo en estos momentos; si bien, todos los colegios de señoritas del Consorcio de Centros Educativos Católicos del Cusco deben promover, como principio, el respeto hacia sus alumnas y una actitud un tanto conservadora por la edad misma de las alumnas; así como, por ser responsables directos de su alumnado por encargo de los padres; este principio no debe ser arrastrado hacia el ultra-conservadurismo, ejemplo de este extremismo provinciano del que hablo, porque, en este caso particular, así se promueve un aislamiento social único; así como una provocación a la desobediencia como con toda prohibición; y sobre todo la contradicción que ya mencioné: la negación de la enseñanza cristiana plasmada en la Biblia.

Debo agregar y aclarar, que los colegios sólo de varones no presentan este problema, ya que tienen una postura un poco más liberal respecto a este tema, en el que influyen también temas de machismo y otros; de la misma forma, los colegios mixtos también cuentan con sus propios problemas que no son temática de estas líneas. Es por eso que dejo de lado a los colegios exclusivos de varones y los colegios mixtos de esta pequeña reflexión.

Por otro lado, personalmente, he observado en mi vida de escolar aquí en el Cusco, y no soy el único; que en la mayoría de los casos, amigas mías e, incluso, mi enamorada, vivían, y algunas viven aún, con un temor profundo cuando se encuentran con el uniforme de sus colegios; en parte, ese temor se debe al castigo con el que amenazan algunos colegios de señoritas al observar a una alumna suya con un alumno del sexo opuesto de algún otro colegio o algún otro chico, a menos que sea pariente cercano. Los castigos, según tengo entendido, van desde amenazas leves, citación a los padres y hasta expulsión.

Como se dice en la exégesis: Dios creó al hombre y a la mujer “para promover el amor, la entrega mutua y el gozo compartido”[4] entre ellos. En general, nuestra actitud, debe ser una actitud prudente, o ética, como menciona Aristóteles en la “Ética a Nicómaco”, debe evitar el exceso y el defecto, ser punto medio. En este caso, no se debe tomar una postura ultra-liberal, como permitir a las alumnas hacer lo que quieran cuando se encuentren con el uniforme de colegio; ni una postura ultra-conservadora, como se ha tomado hasta ahora; es decir, castigar hasta el saludo de un amigo en la calle cuando las alumnas se encuentran con el uniforme. Se debe tener una postura prudente, en la cual se analice con criterio la situación.

No es lo mismo encontrar señoritas alumnas cometiendo actos imprudentes, obscenos, toscos o groseros en plena calle; que encontrar señoritas alumnas saludando a sus amigos con un beso en la mejilla. De igual manera, como se dice en la exégesis, Dios creó al hombre y la mujer para promover el amor. También existen casos en que las alumnas mayores tienen enamorados en otros colegios o enamorados en general, pero la situación debe ser evaluada con criterio y no simplemente castigada por darse la situación. En mi opinión, una situación que amerita castigo es cuando una alumna y su enamorado comenten actos obscenos frente a alumnas menores o frente al público; pero otra situación muy distinta es cuando un enamorado lleva un ramo de flores a la puerta del colegio de su enamorada y ella lo recibe con un beso, la cual es una demostración de amor, incluso modelo para las alumnas menores.

Una postura de castigo y represión de ambas situaciones, la imprudente y la prudente, sin criterio ni evaluación, sólo promueve también la represión de las relaciones sociales del alumnado, pero especialmente, una profunda represión del amor, que es justamente lo que Dios nos ha encargado; así como ir en contra de su voluntad y de la enseñanza religiosa que se nos imparte en los centros educativos del Consorcio. Además, también cierta experiencia, me demuestra que las prohibiciones generan deseos de desobediencia. Es así que, frente a estas prohibiciones propias de un ultra-conservadurismo, algunas alumnas de colegios exclusivos para señoritas buscan evadir las prohibiciones mediante otros métodos como esconderse, mentir o engañar a las autoridades y profesores de su propio colegio cuando se encuentran con sus enamorados. La pregunta es: ¿Esos no son valores anticristianos (esconderse, mentir, engañar)? ¿Eso no es lo que se promueve mediante las prohibiciones exageradas? ¿Ese tipo de alumnas son las que se quiere para los colegios exclusivos de señoritas, formadas en esos antivalores?

Es por esto, que hago un llamado a las autoridades y profesores de los colegios exclusivos de señoritas integrantes del Consorcio de Centros Educativos Católicos del Cusco, a tener en cuenta esta humilde opinión, que se presenta como sugerencia y/o cierta crítica, pero nunca como muestra de altanería, soberbia y/o protesta. Escribo estas líneas como creyente católico cristiano, exalumno salesiano cuzqueño y, actualmente, alumno de la Pontificia Universidad Católica del Perú, esperando contribuir, con mi opinión, la educación y valores en el Cusco. Como sugerí, la actitud que se debe adoptar, tanto por personas e instituciones, ha de ser prudente, una actitud que evite el exceso y el defecto, una actitud con criterio; una actitud conforme a la voluntad de Dios, que quiere para los hombres una vida plena y que, particularmente, ha señalado para el hombre y la mujer un camino de amor, entrega mutua y gozo compartido.
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[1] Documento de la Pontificia Comisión Bíblica: “La Interpretación de la Biblia en la Iglesia”. En:
http://www.foroexegesis.com.ar/Textos_Magisteriales/interpretacion_de_la_biblia_en_la_iglesia.htm
[2] Ibídem.
[3] Nueva Biblia Latinoamericana. España: 1972. p. 6.
[4] Ibídem.

lunes, 10 de marzo de 2008

Tiempos aquellos…














¿Qué puedo decir acerca de mis días en el colegio? Veo a muchos de mis compañeros y amigos de promoción bastante seguido debido a las pichangas y las salidas al taco. Vivo en Lima con mi mejor amigo, desde siempre, y otro de mis mejores amigos se encuentra en Austria, paseando por una sociedad mucho más elevada que la nuestra, soñando despierto y extrañando su ciudad. Mis otros amigos se encuentran repartidos en diversas universidades e institutos de todo el país e incluso, un par de compañeros o más, se han ido al extranjero.

Como no recordar todos los momentos que hemos vivido juntos como hermanos en el colegio, desde travesuras hasta trabajos de grupo; desde peleas hasta abrazos de compañerismo; desde gritos de rabia hasta juegos alegres. Como olvidar todo lo que pasamos, en verdad, cabe decir que muchas veces quise y deseé, con todo mi corazón, salir del colegio por muchos conflictos y problemas que tenía con la gente del colegio, no exactamente compañeros, sino también profesores e, incluso, religiosos. No saben el alivio que sentí cuando termino el colegio, pero a la vez comenzaba a crecer dentro de mi un sentimiento de emoción y tristeza, lo primero por una nueva vida y lo segundo por dejar a mis verdaderos amigos. Tuve la suerte de que mi mejor amigo estudie en la misma universidad que yo y, sin pensarlo, ahora vivo provisionalmente con él.

”Luis Versiglia” es el nombre de nuestra promoción, 2006 es el año en que egresamos del colegio, 90 fuimos los que egresamos y nos convertimos en ex-alumnos. Cada sábado de estas vacaciones, de 11 de la mañana hasta las 2 de la tarde, nos encontramos para jugar un partido de fútbol entre nosotros o con ex-alumnos de otras promociones. Incluso ganamos el torneo de ex-alumnos tras unos cuantos sábados de partidos con promociones anteriores a la nuestra. Como debe suponerse la promoción ganó una caja de cerveza y nos reunimos afuera del colegio en un hexágono irregular de concreto que se encuentra ubicado al lado de la puerta de reja de mi colegio y al lado del estacionamiento. Les juró que la cerveza no me gusta, es, en realidad, horrible y punto. Así que acompañe y tome de mala gana un vasito de plástico medio lleno con el espumoso líquido. Para ser sincero, esa fue la única y última vez que brinde con ellos. Nunca fui a las “chupas” de promo, ni a los cumpleaños, debido a que se que lo único que hacen es tomar.

Esto no quiere decir que no me lleve bien con ellos. Cuando veo a algún compañero o amigo de la promoción salesiana del Cusco del 2006, lo saludo como si nunca lo viera, gritando, acordándome de alguna anécdota que tengo con él. O simplemente preguntándome: ¿qué será de su vida? Nunca antes los he extrañado tanto, pero sólo por la vida que he tenido durante 11 años junto a ellos y el cariño que le tengo a cada uno. Espero que ellos no crean que los odio o algo así, aunque debo admitir que muchas de mis actitudes en el colegio fueron así. En verdad, sigo en desacuerdo con muchas de las cosas que hice, hicieron e hicimos en el colegio, pero es una época que ya hemos superado y sólo queda reír por todo lo pasado. Me pasaría la vida escribiendo un blog entero para contarles todas las experiencias del colegio.

Pero bueno, ¡El tiempo pasó! Y ya casi todos debemos ser mayores de edad, con 18, ya casi todos debemos tener algún rumbo, estudiando o trabajando. Y sigue pasando el tiempo. Espero que sigamos en contacto y cuando nos veamos en la calle, las discotecas, el trabajo, la playa o donde sea, siempre recordemos aquellos 11 años que estuvimos juntos. Ojala y, creo que será así, que en el futuro cuando me encuentre, ya sea, en el Perú o en el extranjero, escuche alguna voz familiar, que me traiga al pasado, diciéndome: “¡Gordito! ¿Qué tal? Te acuerdas de mi…”

sábado, 29 de diciembre de 2007

“Gracias”


















La Gratitud es un valor perdido por casi todas las personas. Unos solo expresamos un “Gracias” vacío y sin sentido, otros ya ni se dan la molestia de expresarlo. Dar las gracias, significa mucho más que decir una o dos palabras. Estar agradecidos es muy importante, pero también el saber expresarlo de manera correcta. La gratitud no solo son meras palabras, estar agradecidos con alguien se demuestra, no con palabras, sino con acciones. La mejor forma de agradecer a las personas que nos han ayudado es estar dispuestos a devolver el favor en cuanto estas personas lo necesiten.

Yo, como alumno salesiano, he cursado once años en el colegio. Y agradezco, de todo corazón, a todas las personas que me han instruido a lo largo de estos largos años. Como persona, agradezco a Dios haberme dado la vida y haberme dado una grandiosa familia; agradezco a mis padres, que me han enseñado mucho y me han guiado en este largo camino; agradezco a mis hermanos que me han dado muchas alegrías, especialmente la sonrisa que me dirige mi pequeña hermana cada vez que vuelvo del colegio, pero yo no agradezco solamente diciéndoles gracias. Yo les agradezco esforzándome en los estudios para que mis profesores no piensen que han perdido el tiempo conmigo, yo agradezco a Dios tratando de acudir a misa constantemente, yo agradezco a mis padres estudiando mucho para que se sientan orgullosos de mí y por último, yo agradezco a mis hermanos, tratando de ser un modelo a seguir, estudiando y haciendo lo correcto.

Como pueden ver, no se agradece solo con palabras, tampoco con grandes acciones o regalos. Se debe agradecer con acciones significativas que ayuden a otras personas. La gratitud debería nacer de nosotros mismos, pero se ha perdido este valor y ahora es nuestra tarea recuperarlo. No es una obligación, pero si tuviéramos la costumbre de expresar nuestra gratitud, sería algo que nos saldría natural cuando alguien nos hiciera un favor. Nadie, en la vida, te va a pedir que le agradezcas por un favor u otra cosa, pero tu al demostrar tu agradecimiento, le haces ver que si aprecias lo que ha hecho por ti y esa persona estará dispuesta a siempre ayudarte y apoyarte en lo que necesites o con lo que necesites.

Todos deberíamos agradecer. Es algo que no cuesta nada, si no podemos agradecer con nuestras acciones, por ejemplo, al vendedor de un mercado que nos da sus productos. ¿No se merece ese vendedor un “Gracias” por habernos proveído de un producto? Agradecer no es obligatorio, es cierto, pero se debería ser agradecido por muchas de las cosas que tenemos. La hoja de papel en la cual este ensayo esta escrito, la tinta con la que se escribió este texto, el tiempo que se dedico a la elaboración de estas líneas, todo esto debería ser agradecido.

Don Bosco nos ha enseñado desde el principio a ser agradecidos como el lo fue, con Dios y con Maria, nuestra madre, también. Por que gracias a ellos nosotros nos encontramos aquí, vivos, leyendo estas líneas. Debemos ser agradecidos hasta el extremo, por que no es malo estar demasiado agradecido. Como dice el escritor francés Jean de la Bruyère: “Sólo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud”.

Diseño del artista cusqueño Jorge Flores Najar, mi querido Tío.