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martes, 28 de julio de 2009

El Perú: ¿Quiénes somos?





















Nuevamente es 28 de Julio. Los habitantes del territorio peruano ponemos nuestras banderitas rojas y blancas en el portal de nuestros hogares; cantamos el himno nacional en las plazas de armas; usamos escarapelas y honramos a nuestros grandes héroes nacionales, los más representativos: Miguel Grau y Francisco Bolognesi; desfilamos en filas con uniformes y organizamos desfiles tradicionales con gente disfrazada de trajes típicos de nuestras tres regiones representativas, que desde colegio conocemos: sierra, selva y costa. Es algo que, ciertamente, hacemos casi todos los peruanos en estas fechas.

Sin embargo, somos un país con ciento ochenta y ocho años de independencia, de vida propia, que aglomera tantas culturas que aún no conocemos todas las que se encuentran dentro de nuestro territorio y somos unidos sólo en estas fechas y conmemoraciones o frente a un conflicto externo. Como dice Basadre, lo que nos une es la Patria Invisible; es decir, “esa realidad fundamentalmente sentimental o ideal, que se mueve por el país allende la dirección del Estado, construyendo país por su propia cuenta”[1]; lo que nuestro reconocido historiador denomina Patria Invisible y define genéricamente es algo que nadie, y lo aseguro, nadie en este país sabe en que consiste materialmente; pues como observamos este aparece mutando cada vez: el pisco frente al aguardiente chileno, el cebiche peruano frente a sus variables en toda la costa del Pacífico, la guerra o contra Chile o contra Ecuador, el perro calato peruano frente al Xoloitzcuintle mexicano, Vote por Machupicchu como maravilla del mundo, Cienciano frente a River el 2003, Kina Malpartida frente a la despechada Dos Santos brasileña, Sofi Mulanovich en el campeonato mundial de Surf, Inca Cola contra la poderosa Coke, la comida de Gastón etc. y etc.

Es curiosísimo como un país con costeños, serranos y selváticos logré integrarse como lo hace el Perú, no perfectamente como sabemos, pero lo hace. Si bien con los acontecimientos que vivimos en nuestro país día a día nos encontramos con la realidad tal y como es; choques culturales entre el Gobierno, la selva y la sierra, desconocimiento de problemas al interior del país, entre otras cosas. También observamos la unión de los peruanos gracias a la Patria Invisible.

¿Qué tienen en común todos los habitantes de esta sagrada tierra: el Perú? Cómo dice Basadre, es una “realidad fundamental sentimental o ideal”; pero ¿en qué consiste esta realidad? ¿Algún día sabremos esto? No lo sé; pero su existencia esta totalmente comprobada; esto lo comprobamos al preguntar a las distintas personas dentro del Perú ¿Qué eres tú? La respuesta más común será “Soy peruano” en la capital; sin embargo, en provincias, la respuesta más obtenida será “Soy ayacuchano”, “Soy apurimeño”, “Soy cusqueño”, “Soy piurano”, etc. Esto demuestra otra gran escisión dentro de nuestro Perú: Lima y provincias. Sin embargo, cuando se pregunta ¿Qué es ser peruano? Tocan los temas mencionados anteriormente como la respuesta indubitable.

Somos un país con casi doscientos años de existencia independiente y aún no encontramos, y es posible que en mucho tiempo no encontremos, aquello que nos une a todos con la etiqueta de “Perú”, sin contar la nacionalidad adquirida o haber nacido dentro del territorio. Pensemos que tú, peruano, eres cuestionado en otro país; te preguntan ¿Qué es lo característico de las personas en tu país? Es obvio que no contestarías MACHU PICCHU ¿verdad? Y si te piden que traigas a otro peruano para ver las semejanzas ¿A quien llevarías? ¿Al chico morenito de la selva profunda, al chico cobrizo de la alta y fría sierra o al surfer de lentes de sol de la costa?

¡Que viva el Perú Carajo!

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[1] “Esperanza y fracaso en la Historia del Perú” de José Luis Rénique en “Perú en el Siglo XXI” de Luis Pasara y otros. Lima: PUCP, 2008.

lunes, 28 de julio de 2008

Perú, mucho más que un país

















Hablar de mi país es un poco complicado, la palabra “Perú” engloba demasiado. Hoy, 28 de Julio, han pasado 187 años desde que la gloriosa historia de nuestra patria nos regaló la independencia de nuestra tierra de los españoles asesinos y opresores de nuestra ancestral cultura incaica. Un día como hoy, en 1821, don José de San Martín estableció la República Independiente del Perú. Ese día nació el Perú, el país que, hoy en día, observamos en nuestra costa, sierra y selva; sin olvidar los muchos hechos de nuestra historia que, también, fueron formando nuestra actual patria.

El Perú es más que su historia, más que un conjunto de culturas antiguas, que un imperio Incaico, que un virreinato; es, actualmente, una república democrática, a la cual, es cierto, le falta mucho para englobar a todos los ciudadanos, a la cual le falta demasiado para ser una potencia mundial o un Estado-nación pleno, pero es nuestro país en crecimiento, en lucha contra la pobreza, en búsqueda de la inclusión, en consolidación económica, política y social. Es más que la lucha por acabar con la deuda externa y los conflictos internacionales.

El Perú es más que un empresario limeño exitoso, pero también es más que un chofer de combi en cualquier lugar del país. Es mucho más que un pirañita de pueblo joven, pero también es más que una pituca de la Molina en la capital. Es mucho más que un campesino de la sierra forjador de su chacra y el alimento; es mucho más que un pescador trabajador de la costa peruana; no es solamente los invasores de pueblos jóvenes, ni los famosos “peruanos promedio” que siempre son adecuados a todos los peruanos, ni solamente los paisanos que se encuentran en cualquier país del mundo; es mucho más que mucha gente nacida dentro del territorio tratando de ser incluidos en ese conjunto tan inmenso de “peruanos” y “peruanas” y mucho más que los “peruanos” olvidados de nuestra selva.

Perú, mucho más que un cebiche bien picante, mucho más que un pisco, más que un tamal verde, amarillo o anaranjado, es mucho más que un suspiro limeño, una causa limeña, un turrón de doña pepa o un clásico, arroz con leche y mazamorra morada, más que una empanadita de semana santa, más que un arroz con pollo, más que un chairo, más que un chicharrón costeño o serrano, más que un adobo de carne o de pollo, más que un vaso de chicha o jugo en el mercado, más que un rico “sanguchón” o un caldo de gallina, más que una empanada de carne, queso, jamón, salchicha o mixta, más que un rico chifa o un pollo a la brasa.

El Perú es más que un huayno, un vals, una canción criolla o afro peruana, es mucho más que una Inca Kola, es más que un perro peruano calato o un caballo de paso, es más que Machu Picchu, Chan Chan o las líneas de Nazca, es más que un paseo por las calles de la transitada Lima, es más que un el blanco nevado del Misti en Arequipa, es mucho más que las playas de Máncora en Piura, es mucho más que el imponente Titicaca que compartimos con Bolivia, es mucho más que la heroica ciudad de Tacna, es mucho más que la milenaria, histórica y gran ciudad del Cusco, es mucho más que la flora y fauna de Puerto Maldonado en Madre de Dios.

El Perú es mucho más que una escarapela, una bandera o un himno, es mucho más que el rojo y el blanco, es mucho más que simples saludos a la bandera, desfiles y danzas típicas; es mucho más que defender nuestras fronteras, mucho más que Vargas Llosa, Bryce, Arguedas, Alegría, Chocano y Vallejo; es más que Libido, Mar de Copas, Pedro Suárez Vértiz Los nosequien y los nosecuantos, Uchpa, el Grupo 5, Dina Paucar, Rosita de Espinar, Néctar y Gianmarco; es mucho más que el Cienciano, Sofía Mulanovich, Lucho Horna, Alan García, el jinete y los jóvenes atletas especiales ganadores de medallas en competencias internacionales.

El Perú, también, es más que sus problemas; es más que no ir a un mundial de fútbol por más de 26 años, es mucho más que Sendero Luminoso y la terrible historia en el pueblo de Ayacucho, es mucho más que dos corruptos hijos de la gran puta como Fujimori y Montesinos, es mucho más que la injusticia y envidia enraizada en sus habitantes, es mucho más que la delincuencia y la violencia; es más que la traición y la cobardía de algunos que no merecen ser llamados peruanos o peruanas. Es mucho más que los errores políticos, económicos y sociales que ha pasado.

El Perú es más que Haya de la Torre, Leguía, Mariategui, Billingurst, Prado, Pardo, Echenique, Castilla, Toledo, García o cualquier político de su historia; es más que cualquier empresario, abogado, ingeniero, profesor, huelguista, estudiante, choro, chofer, cobrador, “huachiman” o “wachiman”, publicista, mecánico, labrador, pastor, campesino, agrónomo, electricista, contratista, prostituta, congresista, economista, obrero, pescador o cualquier trabajador peruano que se gana el pan de cada día como puede. Es mucho más que todo sueño, esperanza, esmero, esfuerzo, orgullo, vergüenza, honor o sentimiento posible de cada peruano.

El Perú es mucho más que nuestra calurosa selva, nuestra arenosa costa o nuestra fría sierra. Es mucho más que un mapa escolar pintado de crema, marrón y verde, es mucho más que el azul de nuestro mar y la blanca cordillera de los andes, es mucho más que la distancia entre carreteras, puentes, ríos, cascadas, cerros y montañas. Es más que todo y más que nada, es más que miles de ticos circulando en todo el territorio, más que ciudades inundadas de turistas de todo el mundo y más de miles de soles en circulación.

Incluso corre el rumor que Dios es Peruano, quien sabe. Cada persona establece para si mismo qué es el Perú; para cada peruano, el Perú es lo que conoce, lo que le hace dar pena y de lo que se avergüenza, lo que admira y de lo que se siente orgulloso. Para mí, es lo escrito en estas líneas; se que me falta conocer mucho y reconocer mucho más, se que dejo mucho de lado, pero esto es el Perú, en este momento, en mi opinión. Personalmente, estoy orgulloso de ser peruano, en las buenas y en las malas. Por esto, no tengo vergüenza de gritar y de decir “Viva el Perú ¡Carajo!”. Porque aquí nací y aquí espero morir. Hoy, un día muy especial, se le rinde honores al Perú, que es mucho más que un país, una idea o un sentimiento.

Diseño del artista cusqueño Jorge Flores Najar, mi querido Tío.