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martes, 9 de junio de 2009

Grande Familia, Grandes conflictos


"The Family" - DevianArt

¿Cuántos hijos quieres tener? Es una típica pregunta tonta de enamorados que piensan que van a llegar a casarse, quizás si o quizás no, ese no es el punto. Y en realidad, en muchos de los casos en los cuales se presenta esta pregunta, se generan motivos para una discusión o, en el peor de los casos, una pelea entre ellos. En verdad, es un tema muy subjetivo, pues depende de cada pareja y controvertido porque no es un tema de dogmas o esquemas cerrados. Además, se incrementa la discusión cuando se tocan algunos de los aspectos que vienen relacionados con la determinación de esta cifra tan relativa como por ejemplo herencias, mesadas, planificación familiar, etc.

Es curioso observar, también, que estos factores modifican la tendencia a lo largo de la historia. Antiguamente, las familias de tendencia más tradicionalista acostumbraban tener un gran número de hijos; por el contrario, actualmente observamos una tendencia a tener un número reducido de hijos modernamente. En mi familia, esto es de fácil comprobación pues tanto la familia de mis abuelos paternos como los maternos e, incluso, mi familia paterna son modelos de familia tradicional de gran número de hijos. Por el contrario, mi familia y las contemporáneas, tienen el patrón de la cifra mucho menor. Estas afirmaciones, claro esta, admiten excepciones en el plano general, pero son muy pocas.

Estoy motivado a escribir estas líneas gracias a que este fenómeno en la actualidad, y particularmente en mi familia, demuestra tener no pocos problemas; por poner el ejemplo más común, es la herencia de un terreno o una hacienda. Si se presenta este conflicto en una gran familia la división de esta herencia es difícil pues existen intereses en conflicto, cuantas más personas se encuentren en conflicto se puede generar un impasse bastante desagradable y, lo peor de todo, es que es una discusión entre hermanos.

Debo admitir que este tema es bastante voluble de caso en caso; pero reconozco que en mi familia se dan tres conflictos de este tipo en mi familia. Primero, en la familia de mi abuela materna, se discute la herencia de mi bisabuela Amandina: la hacienda de Curuchi en Mollepata; luego, en la familia de mi abuelo materno, se discute la herencia de mi bisabuela Tula: la hacienda de Tinpucpucyo en Cochahuasi; y, por último, la discusión de la hacienda de Quinta Culata-San chipa en Yucay en la familia de mi papá. Cada una cuenta con, por lo menos, 5 hijos; lo cual genera discusión o, en el mejor de los casos, falta de acuerdo.

Lo peor que sucede es que se generan desacuerdos dentro de una familia e, incluso, mal llevada esta; se podrían generar peleas demasiado fuertes entre los miembros de la célula fundamental de la Sociedad. Particularmente, en mi familia, muchas de estas situaciones se han vuelto un poco más complicadas; una se ha producido por la muerte de una hermana, lo que genera que se divida más la discusión entre sus hijos y su esposo; otra se ha complicado por la venta de la parte a una tercera persona; y la otra porque no todos los herederos están de acuerdo con una decisión, a mi parecer correcta.

Entonces, ¿qué es lo que genera esto? En principio, que se trunque los posibles negocios o formas de aprovechar esta herencia; y luego, se generan discusiones bastante fuertes, como ya se ha señalado. Ninguna pelea dentro de una familia es justificable, y, en verdad, debemos encontrar las formas de solucionar esta tendencia. Frente a esto, la misma sociedad ha producido una gran solución, con el tiempo ahora se habla de familias “prácticas”; es decir, sólo un par de hijos y nada más. Si bien con esto se simplifica demasiado toda la situación, esta es la tendencia actual, observable en nuestro medio.

Particularmente, estoy de acuerdo con las familias pequeñas en contraposición con las grandes familias gracias a estos aspectos; las primeras son más funcionales, menos conflictivas, mientras que las últimas son más complicadas y de mayores problemas. Analizando bien el problema mi opinión está influenciada mucho por el caso antes descrito, pues en mi familia se han producido estos conflictos, pero es mi opinión, después de todo.

lunes, 9 de marzo de 2009

Runasimita Yachaq

















Muy pocas veces podemos encontrar lo que exactamente buscamos; sin embargo, en estas vacaciones yo logré encontrar precisamente lo que buscaba. Desde que entré a la universidad, en las vacaciones, me he acostumbrado a trazar y a realizar distintas metas; por ejemplo, tomé clases de manejo y logré sacar mi licencia de conducir en las vacaciones de Julio del año pasado, pero este año me comprometí conmigo mismo para lograr una meta un tanto difícil y dificultosa por el tiempo: aprender Quechua.

En el 2007, en la clase de historia del Perú en mi universidad, el profesor se entero que yo era de Cusco; entonces, me solicitó leer y traducir un texto en quechua. Ante tal pedido no pude más que contestar con un tímido “no sé quechua, profesor” casi murmurado. Entonces fue cuando me di cuenta de que debía, por lo menos, poder defenderme en uno de los idiomas nativos, no sólo de mi ciudad sino también, de todo el Perú y América del Sur. Fue entonces que mi mamá y mi abuela contactaron con mi tía Gloria para que me enseñara durante mis vacaciones; seré sincero, nunca he tenido un trato muy cercano con mi familia por parte de mi mamá, sin embargo, recordaba a mi tía por algunas reuniones en casa de mis abuelos.

Cuando comencé las clases no sabía más que palabras simples como “inti” (sol), “killa” (luna) o “ch’aska” (estrella). En cambio ahora, puedo completar frases enteras como “noqa runasimita yachashani” (estoy aprendiendo quechua) y hasta escribí un pequeño cuento en Quechua con mi limitado vocabulario. Qué puedo decir, mis clases fueron, como ya lo dije, lo que exactamente buscaba; desde el principio, más que tener un cartón por asistir a las frías clases de un instituto por 3 meses, quería aprender el idioma Quechua para hacer uso de él en mi vida diaria y es lo que conseguí, y un poco más, pasar un tiempo muy lindo y ameno con mi querida tía Gloria. Estas clases con mi tía han sido más que simples clases: toda una experiencia de vida. Además, también aprendí lo importante que es, para mí, aprender o tener, por lo menos, algún conocimiento de este idioma por ser cusqueño.

Justo ayer pude observar, en el programa “Cuarto Poder”, un reportaje acerca del “Runasimi” (Quechua) en el Perú. La principal imagen que se muestra es la de la actriz de “La Teta Asustada” cantando y agradeciendo en Quechua en la premiación del festival de Berlín, luego es aplaudida por personas ajenas a nuestro nativo idioma. El enfoque del reportaje es claro: la perdida de este idioma en nuestro país, su depreciación y la discriminación, en pocas palabras “falta de identidad” y con esto no se quiere decir, como piensa Marta Hildebrandt, que todos los peruanos debería saber Quechua, sino que los que lo saben no deben avergonzarse y que debe ser trasmitido de generación en generación por los hablantes nativos sin temor ni vergüenza. Dos notas de esto; primero, para mi abuelo este interés mío ha sido un orgullo que, en estas vacaciones, siempre optó por contar al resto de la familia y usar como tópico de conversación; como él dice cuando un cusqueño que sabe Quechua, conversando con él, evade su uso: “De que te avergüenzas, dime ¿Quién construyó Machu Picchu? Los Incas ¿verdad? Y ¿qué idioma hablaban los incas? Quechua ¿no? ¿entonces?”. Segundo, algo negativo, un comentario de un amigo al que le comenté que estaba llevando clases de Quechua: “Que campesino eres”.

Cuando tenía 8 años y mis padres se mudaron a Lima, en el colegio, lo recuerdo bien, había un chico rubio, alto, blancón, llamado Guillermo, que a sus 8 años siempre me decía con desprecio “Oie Serranito”, “Llama” o cosas por el estilo; simplemente ya no recuerdo que era lo que hacía en ese tiempo, pero estoy seguro de que no me ponía a llorar, ni lo agarraba a golpes o algo así, creo que lo ignoraba y punto. Ahora, con el paso de los años, me he dado cuenta de que eso de ser serrano, limeño, selvático, negro, blanco o cosas por el estilo no nos hacen mejor ni peor persona; al final y al cabo existe una idea de nación que nos engloba a todos: el Perú. Todos los que vivimos aquí somos peruanos e iguales en derechos y deberes; por lo tanto, ni el serrano es mejor que el costeño, ni viceversa.

Pensando en el cariño de mi tía y mi familia; en el dejar una ciudad en la cual todavía se escucha, en el bus, a la gente hablando Quechua sin temor ni vacilaciones; el viernes pasado, al finalizar mi última clase de Quechua y al despedirme de mi tía, no pude contener el llanto al estar, ya, fuera de su casa. Nunca olvidaré este momento de mi vida, estas vacaciones; nunca olvidaré las clases con mi tía, ni su paciencia conmigo, nunca olvidaré su cariño y confianza, pero sobre todo nunca olvidaré sus enseñanzas y este nuevo conocimiento que con tanto amor logró inculcarme en este corto tiempo. Anchata añanchayki Ipalacha.

sábado, 3 de enero de 2009

Nietzsche: el diferente



















Imagen "The Super man" en Devianart


“Yo no soy un hombre, soy dinamita”
Friedrich Nietzsche – “Ecce homo”


Podemos considerar que el pensamiento filosófico de Nietzsche está dividido en dos grandes partes; en la primera parte elabora su “genealogía de la moral” y critica todo el pensamiento occidental tradicional hasta su tiempo; y en la segunda parte propone, después de haber demolido todo el pensamiento filosófico tradicional de occidente, su novedoso proyecto filosófico, dentro del cual se encuentran las ideas del “eterno retorno” y la del “superhombre”.

Nietzsche señala que todo el pensamiento filosófico occidental tradicional padece una grave enfermedad: el “nihilismo”; es decir, la negación de la vida y la existencia. A través de su “genealogía de la moral”, busca y encuentra el origen de este mal, que aqueja a todo el pensamiento, en la Grecia antigua con Sócrates y Platón, luego este es continuado por el cristianismo en la edad media y luego por Kant en la Modernidad. Nietzsche plantea que estos filósofos siempre niegan el mundo al tender siempre a crear teorías metafísicas como por ejemplo: La dualidad del mundo de Platón (mundo de las cosas – mundo de las ideas), la dualidad del mundo de Kant (mundo numénico – mundo fenoménico) o el Dios del Cristianismo. Nietzsche señala que con la metafísica se deja de lado el mundo en el que vivimos y estos filósofos crean una moral de esclavos que tienen que seguir modelos o valores a cambio de alguna recompensa: “la idea del bien”, el paraíso, etc.

Entonces, después de criticar todo el pensamiento filosófico occidental, demostrando el nihilismo; este filósofo alemán pasa de la demolición a la reconstrucción. En su libro “Así habló Zaratustra” se encuentra un pasaje llamado “De las tres transformaciones”; en el cual, se relatan las tres formas que debe tomar el espíritu del hombre para convertirse en, lo que Nietzsche llama, el “Superhombre”. Primero, el espíritu es como un camello (“nihilista pasivo”; es decir, quien no se da cuenta de que niega la vida) que carga bastante peso sobre su espalda; es decir, los valores creados por la metafísica occidental; luego este camello debe transformarse en león (“nihilista activo”, quien ya es conciente de su negación de la vida y lucha por renovarse) para enfrentar a un poderoso dragón cubierto de escamas de brillantes que representan, nuevamente, los valores creados por la metafísica; finalmente, el poderoso león debe transformarse, una vez más, para llegar a ser el “Superhombre” Nietzscheano, esta vez en un niño (afirmador de la vida). Así se muestra el proceso: De camello a león (librarse de… la metafísica); y de león a niño (librarse para… crear nuevos valores).

Llegamos así a la conclusión de que el tan nombrado “Superhombre” de Nietzsche debe ser como un niño debido a tres características principales: Olvido, olvidar toda la metafísica occidental nihilista; Inocencia, no estar condicionado por valores metafísicos; y, por último, Creatividad, creación de los propios valores. Entonces vemos que el “Superhombre” debe ser un creador, un artista, un hombre que siga el imperativo señalado por Jill Ker Conway: “haz de tu vida una obra de arte”. Así, complementando esta idea, Nietzsche agrega el concepto del “eterno retorno”, principal en su filosofía, que consiste en cambiar la visión lineal tradicional occidental del tiempo (principio – fin) por una visión cíclica del tiempo; es decir, el “Superhombre” debe actuar como si todo se volviera a repetir una y otra vez por el resto de la eternidad.

También es conocida la simbología que hace este filósofo alemán con “la muerte de Dios”. En un pasaje titulado “el Loco” en “la Gaya ciencia”, se habla de un loco, que representa al último hombre nihilista, que anuncia la muerte de Dios, el símbolo que representa “Dios” es la metafísica tradicional occidental; es decir lo que se anuncia es la completa destrucción de la filosofía occidental tradicional. Vemos así que Nietzsche formula que la metafísica occidental, con la creación de valores e ideales, niega la vida; así, reprime la capacidad creadora del hombre y también no le permite la afirmación de la vida; y que, por otro lado, la filosofía Nietzscheana, con la afirmación de la vida potencia la vida y la capacidad creativa del hombre, superándose a sí mismo y convirtiéndose en el “Superhombre”, quien sí afirma la vida.

Son conocidas las malas interpretaciones y malas lecturas de la filosofía Nietzscheana; entre las más populares de ellas está la tergiversación hecha por el nazismo. Sin embargo, como vemos, el “Superhombre” esta simbolizado como un niño. Un niño inocente, que olvida y es creativo. Personalmente, no puedo comprender y me sorprende hasta ahora, como la mala interpretación de una teoría filosófica puede provocar la gran magnitud provocada en la Segunda Guerra Mundial: millones de muertos y sufrimiento a nivel global.


Imagen "The Youngest" en Devianart

miércoles, 22 de octubre de 2008

La duda vocacional-profesional: el ¿qué seré?

















Cada uno decide que hacer con su presente y su futuro. En verdad, la decisión más importante acerca del futuro en el ámbito académico, vocacional y profesional de cada persona se toma cuando uno llega a culminar la educación escolar secundaria y se propone comenzar la educación universitaria, técnica o decide dedicarse al trabajo del campo, emprender un negocio, una carrera en las fuerzas armadas o una carrera deportiva o musical.

Ante la pregunta: ¿Qué estudias? O ¿A que carrera vas? No es muy difícil escuchar la respuesta “Iba a…, pero ahora no sé”, “No sé” o “Aún no sé”. O en otros casos “Iba a…, pero ahora a…”. Cincuenta por ciento o más de mis amigos de la Universidad han decidido cambiar de especialidad, muchos aún se encontraban indecisos cuando les hable por última vez, otros aún no lo saben hasta ahora. En realidad, esto es bueno y es malo a la vez; bueno porque si una persona no está segura de su futuro debe reflexionarlo bien y decidir racionalmente de acuerdo a gustos y experiencias personales para no cambiar de carrera en el futuro en pleno estudio de una ya elegida, por esto es beneficiosa la duda; pero, es mala porque puede significar una pérdida de tiempo muy valioso en el mercado laboral actual, cómo muchos creen.

Mi Universidad cuenta con un mecanismo muy bueno para utilizar esta duda de modo beneficioso llamado: Estudios Generales. Divididos en Ciencias y Letras, la primera gran división acerca de nuestra vocación ¿Eres bueno en letras/lenguaje o en números/matemática? De acuerdo a esto, se dividen las carreras: Ingenierías de todo tipo, Química, Física o Matemática en Ciencias; Derecho, Historia, Sociología, Psicología y otras en Letras; por otro lado, aparte, están Arquitectura, Arte y Educación. Entonces, los alumnos de la Pontificia Universidad Católica del Perú tienen contacto con varios temas en cursos diversos por dos años, incluso los alumnos de Letras llevan cursos de Ciencias y viceversa. Esto lleva a que la duda acerca de la vocación profesional sea orientada a experimentar diversos campos para esclarecer la visión acerca del futuro de cada persona.

Actualmente, me encuentro en este periodo de mi vida académica como estudiante. Pertenezco, por ahora, a la facultad de Estudios Generales Letras y, también por ahora y creo que definitivamente, mi especialidad es y será Derecho. Personalmente, en este momento, me siento identificado por un “Poema Underwood” de “La Casa de Cartón”: “Y amo a los mil hombres que hay en mí, que nacen y mueren a cada instante y no viven nada” (Adán: 2001). Esto es el reflejo de mí:

Yo, según el examen de orientación vocacional
Después de un examen de cinco horas y como un mes exacto de espera por los resultados, me encontraba en una oficina del servicio psicopedagógico escuchando una conversación privada con una psicóloga profesional acerca de los tan esperados resultados. Obteniendo la curiosa respuestas de que “eres bueno para diversas áreas [Lo mismo que nada, pensé]; sin embargo, se resalta entre tus preferencias el aspecto de Gerencia y Alta Dirección (o Administración de empresas)”. Sin embargo, a mi parecer, es mejor que se estudie una maestría en este tema obteniendo así una mejora para una carrera como Derecho.

Yo, el arquitecto
Desde chico me ha gustado jugar con ladrillos a armar naves espaciales, barcos, casas y edificios. Además, después de mucho tiempo, encontré dentro de mis cosas un plano de la infraestructura de un videojuego que elaboré detalladamente en alguna aburrida clase de mi colegio. Me encanta la geometría y, según el examen de orientación vocacional, tengo buena perspectiva geométrica gráfica. Sin embargo, mi falta de paciencia es el gran defecto acerca de esta carrera.

Yo, el analista político
De todos los cursos que he llevado hasta ahora en la Universidad, en el que más alto promedio he obtenido, hasta ahora, ha sido Elementos de Ciencia Política con el profesor Rolando Ames. Esto se debe a que muchos de los temas enfocados en el curso me encantaron; desde una perspectiva histórica hasta temas actuales como Relaciones Internaciones, Movimientos Sociales y otros. Sin embargo, el campo laboral de un analista político o el político profesional, a mi parecer, es muy limitado a comparación al de un abogado.

Yo, el abogado tributario
Mi especialidad es Derecho, por tradición familiar que voluntariamente decidí seguir, mi padre es abogado y ahora desempeña el cargo de vocal titular de la corte superior del Cusco y mi abuelo Alipio fue un gran abogado cusqueño; dentro de esta especialidad me gustaría estudiar Derecho Tributario, que logra combinar la economía y la administración de empresas con el Derecho, un leve balance entre las letras y los números. Sin embargo, tengo miedo por la excesiva cantidad de lecturas que se encargan en esta facultad.

Yo, el diplomático
Mi gusto por los idiomas me lleva a pensar en la diplomacia como carrera principal a la que aspiro; sin embargo, se necesita un bachillerato para poder postular a la Academia Diplomática del Perú; es por esto que decidí ingresar a la PUCP para concluir mis estudios universitarios y lograr así, luego, postular a la Academia. Mi máxima aspiración es lograr ser Ministro de Relaciones Exteriores o Canciller de la República. Sin embargo, sólo he logrado acabar mis estudios de Ingles, me falta aprender nuevos idiomas.

Yo, el publicista
La publicidad es una carrera que me llamo mucho la atención después de leer “Traducciones Peruanas” del publicista Gustavo Rodríguez. Esta es una carrera en la cual se pueden aplicar diversos conocimientos adquiridos para publicitar algún producto. Sin embargo, creo que mi creatividad es limitada y mi personalidad no se ajusta por completo a la carrera en mi opinión.

En verdad, un análisis completo de mí mismo refleja mis gustos y mis aspiraciones; sin embargo, algunas se complementan y otras se excluyen. Es dentro de este análisis que se efectúa la decisión más importante de nuestra vida académica y laboral: el ¿Qué ser durante el resto de mi vida? Elegida una carrera se comienza un camino por el cual recorrerás, de ahí en adelante, lo cual supone que tu decisión es propia, correcta y definitiva; de otro modo, el tiempo se habrá desperdiciado sólo por una falta de reflexión en esta etapa de la vida. Sin embargo, hay quienes creen que nunca es tarde para cambiar de carrera. ¡Elijan bien!

Bibliografía

ADÁN, Martín [Rafael de la Fuente Benavides]
2001 La casa de cartón (Edición de 1928). Lima: Peisa.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Latinoamérica y Europa: porque pensamos y jugamos diferente…












Las elecciones generales, las elecciones municipales y las elecciones regionales. Los referéndums, las protestas sociales y las demandas de la sociedad. Los partidos políticos, la economía del estado, el presidente, los ministros. Las decisiones internas del país, el congreso, las leyes, las comisiones. Los militantes, los sindicatos, los paros. Todos los elementos mencionados forman parte de la política. Los partidos, los goles, los tiros libres. El arbitro, las jugadas, los penales. El fuera de juego, las gambetas, los jugadores. Los equipos, la hinchada, el público. La emoción, la garra, los resultados. El balón, los “chimpunes”, las barras. Todos estos elementos forman parte del fútbol. La política y el fútbol son temas distintos; en concreto: ¿Qué de similar puede tener la política y el fútbol?

Este ciclo llevo el curso de Elementos de ciencia política con el profesor Rolando Ames en la facultad de Estudios Generales Letras en la PUCP, el curso es muy llamativo y las lecturas son muy interesantes. Entre ellas se nos encomendó la lectura de un pequeño fragmento titulado “De las demandas sociales a la acción política” del libro “América Latina: Política y Sociedad” del reciente Doctor Honoris Causa de nuestra universidad, el sociólogo francés Alain Touraine. El texto sostiene que la acción colectiva tiene tres dimensiones: las luchas de clase (clase), las luchas de liberación nacional (nación) y modernización económica y transformación del Estado (progreso). Y de esta tridimensionalidad surgen los posibles modelos principales de acción colectiva; es decir, el predominio de los conflictos sociales internos, el nacionalismo anticolonial y la acción revolucionaria marxista-leninista. Sin embargo, en el continente latinoamericano, al margen de la influencia de cada tipo de modelo, se ha producido un modelo de acción colectiva propio. El modelo de acción colectiva en América Latina combina, manteniendo su autonomía, las luchas o reivindicaciones sociales (luchas de clase) y las luchas o protestas antiimperialistas (luchas nacionales), pero con una subdivisión en acción anticolonial o antiimperialista contra la metrópoli extranjera, el Estado, los grupos sociales y las ideologías; y la apelación a la formación de un Estado Nacional o integración del espacio natural gracias al desarrollo económico y la intervención política y administrativa del Estado; además, estos aspectos asociados a la búsqueda de integración social, cultural y política de cada país.[1]

La idea del anterior texto es que las bases de la ciencia política pensada para Europa no se aplica necesariamente igual en América Latina, esto se a que las historias de ambos continentes han sido distintas. En América Latina hemos tenido la influencia del continente europeo en la plena historia propia latinoamericana desde el arribo de Colón a nuestra tierra. Y al tener influencia europea en el normal desarrollo de Latinoamérica, la historia se combina y no es ni la original latinoamericana, ni la europea pura. Por consiguiente, la historia, la sociedad, la economía y, por consiguiente, la política son diferentes en ambos continentes.

Hace poco, observando los partidos de la Copa Santander Libertadores, vislumbre la propaganda del grupo Santander acerca de la Copa. En la cual se observa la diferencia entre el “Football” europeo y el fútbol latinoamericano con la frase: “Nosotros no hacemos ‘football, nosotros no hacemos fútbol”, la propaganda es un homenaje al espíritu pícaro de Latinoamérica que logra convertir el “football” inventado en Europa a un fútbol picante y travieso en Latinoamérica. Así, también, en el periódico de la PUCP “Puntoedu”, con motivo de la Cumbre ALC-UE, ha publicado un número especial en el cuál se encuentra una pequeña nota que con el titulo nos dice todo: “Del pelotazo europeo al taquito latinoamericano”.[2]

En el fútbol, los latinoamericanos también hemos formado nuestras propias costumbres y jugadas. Tenemos nuestra propia manera de jugar y de hacer piruetas con el balón. En términos de la propaganda del grupo Santander, la forma en que nosotros hacemos el fútbol es “la forma de decirle al mundo que tenemos otras ideas”. Es fácil distinguir el tipo de “football” mostrado en una Champion’s league, donde compiten el Barcelona, el Real Madrid, el Chelsea, el Manchester, el Milan, el Inter, el Bayern, el Porto, etc.; y el fútbol mostrado en una Copa Santander Libertadores, donde se enfrentan el Sao Paulo, Boca Juniors, River Plate, la Universidad Católica del Chile, el Cobreloa, el Cienciano, el Cristal, la L.D.U. de Quito, etc. Desde el tipo de juego hasta el ritmo, las faltas o el tipo de respuesta, o, yendo más allá, en la hinchada, las barras y los himnos. Sin embargo, en algo que Europa nos lleva ventaja es en la infraestructura de estadios de “football”, allá podemos ver un Camp Nou (España), un Old Trafford (Inglaterra), un Estadio de la luz (Portugal); en cambio, en Latinoamérica siendo optimistas vemos una Bombonera (Argentina), un Maracaná (Brasil), un Monumental (Perú), y después un Inca Gracilazo de la Vega (Perú) o un Hernando Siles (Bolivia). El trato al arbitro, siempre se le trata mal sea en Europa o en Latinoamérica, y las juergazas que se dan los jugadores, como la de los seleccionados peruanos después de un empate con Brasil o la del Chelsea al clasificar a la final de la Champion’s, creo que son las únicas cosas que se dan en ambos continentes, sin olvidar la competencia y el respeto a las reglas. La tecnología es otra cosa que es increíblemente avanzada en Europa, en algunos clubes se utiliza equipos avanzados para dar instrucciones; en cambio, en América Latina, los equipos aún dan instrucciones gritando a toda voz.

Puede que en política no nos valla tan bien como les va en Europa, pero en el fútbol no vamos a negar la existencia de alguna igualación e, incluso, superación; así como Beckenbauer es alemán, Cruyff es holandés y Eusebio es portugués; Pele era brasileño, Maradona era argentino y Cueto era peruano. Si queremos ver más la actualidad, así como Henry es francés, Shevchenko es ucraniano y Totti es italiano; Robinho es brasileño, Tevez es argentino y Forlán es uruguayo. Hoy observamos estas diferencias en el fútbol y el “football” actual; nos damos cuenta de la diferencia cuando la ovación se incrementa cuando Ronaldinho agarra la pelota y deleita a los fanáticos con su fútbol travieso en la liga española o cuando vemos en partidos locales las formaciones y no encontramos o encontramos raramente, aquí en América Latina, apellidos europeos. En política, la Unión europea como órgano supranacional supera completamente nuestros intentos de formación supranacional latinoamericana.

En resumen, ¿en qué se parecen la política y el fútbol? En las diferencias que se generan dependiendo de donde se llevan a cabo la actividad y el deporte. Europa y Latinoamérica no son continentes iguales, ni siquiera son del mismo tipo. Existen demasiadas diferencias entre ambos continentes. Incluso nuestra manera de hacer política, nuestra manera de ser y expresar nuestras ideas es diferente y especial. Es por todo esto que en tiempos de cumbres mundiales en el Perú, se debe actuar cuidadosamente porque no valla a ser que alguna “guachita” latinoamericana de cualquier mandatario vaya a ofender a algún “player” representante europeo.

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[1] Una de las ideas en general del fragmento “De las demandas sociales a la acción política” de Alain Touraine en “América Latina: política y sociedad” Madrid, Espasa Calpe: 1989.
[2] Ambas fuentes se encuentran en Internet:
-Propaganda del grupo Santander:

http://www.youtube.com/watch?v=h8lAzQ4E_l8

-Artículo del puntoedu:

http://www.pucp.edu.pe/noticias_pucp/dmdocuments/num110.pdf


Diseño del artista cusqueño Jorge Flores Najar, mi querido Tío.