Hace medio año que comencé el blog por recomendación y ejemplo de mi padre, quien maneja dos blogs debido a su trabajo; uno formado por un grupo de trabajo al interior del Poder Judicial de Cusco titulado Cátedra Judicial y otro de la Sala Mixta, a la cual pertenece como vocal superior, igualmente, en el Poder Judicial de Cusco. Yo decidí abrir mi blog para escribir cosas diversas como de deporte, política, sociedad, actualidad, lo que se me viniera a la mente. Y descubrí, “sin querer queriendo”, el fantástico mundo del blog o bitácora.
“Blog” es un pequeño espacio de Internet abierto para todo el mundo, una pequeña parcela en la increíble y gigantesca “blogósfera” en el universo de la Internet, donde puedes expresar tus ideas a través de la red. Este medio de comunicación, por que tiene, entre otras, la función de comunicar por medio de una herramienta interactiva, es fácil y rápido de usar, claro que con el tiempo se va complicando cuando se añaden más herramientas y artilugios que sólo simple texto.
El mundo de los blogs ha incrementado su importancia de manera increíble. Sustento esto en base a dos hechos: Primero, la editorial GRIJLEY invitó a mi padre ha publicar dos artículos suyos, publicados primero en su blog. Al poco tiempo de enterarse de la noticia, me mando lo siguiente acerca del acontecimiento: “Te lo comento para que veas lo importante que es escribir sobre nuestras ideas.” Y, segundo, un pequeño tiempo de “zapping” en mis descansos entre lecturas me situó en canal N, en el programa “Sin rodeos” del IDL conducido por Hans Landolt, pero un programa emitido el 22 de Junio del 2008; me detuve por que escuche la palabra “blogueros”. Se trataba de la entrevista a tres grandes de la blogósfera: el periodista Marco Sifuentes, director y dueño de “El Utero de Marita”; el antropólogo Roberto Bustamante, director y dueño de “El Blog del Morsa”; y el abogado José Alejandro Godoy, director y dueño de “Desde el tercer piso”; quienes confesaron tener que ver con el inicio de algunas controversias e investigaciones acontecidas en la actualidad, como la polémica por la elección de miembros del Tribunal Constitucional o el problema de RBC y, el hijo del premier, Miguel Del Castillo.
Desde hace un tiempo, curiosamente, tengo anexados a mi blog a los tres “blogueteros” en la sección de “Los Maestros”. Ellos y mi padre me inspiran a seguir escribiendo por ahora como un alumno de Estudios Generales Letras con conocimiento parcial e incompleto de diversos cursos como Historia, Economía, Política, Filosofía; y, después, lo harán como alumno de Derecho, ambas facetas en la PUCP. Lo cierto es que no dejaré de escribir por que como dijo el narrador Richard North Patterson: "La escritura no es producto de la magia, sino de la perseverancia". Y yo no pienso ser mago…
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lunes, 23 de junio de 2008
Los Tres “Blogueteros”
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martes, 19 de febrero de 2008
Clint, Ennio y mi Padre
Era una mañana soleada, como la del lejano oeste en las películas de vaqueros, cuando mi padre, yo y mi hermano regresamos a casa después de haber comprado algún CD de música para mí, algún juego de computadora para mi hermano o algunas películas para toda la familia. Sin embargo, ese mismo día, en la tarde, fue planeada por mi papá para que yo y mi hermano conozcamos a Clint, Ennio y, un poco más, a él mismo.
Luego del delicioso almuerzo de mi mamá, mi padre nos llamó para ver una película. Se titulaba “Por un puñado de dólares” y tenía en la portada la figura de unos vaqueros, la película parecía antigua y según revelaba la portada era una película del lejano oeste. Comenzamos a verla mientras mi padre nos hablaba de la película cada cierto tiempo, acerca de algunas escenas o actos de “Joe” interpretado por el actor estadounidense, que para entonces era un desconocido mío y de mi hermano, Clint Eastwood. Ese género de película era nuevo para mi y mi hermano así que nos impresiono e intereso en seguida, escuchar unos cuantos balazos en el viejo oeste y observar la legendaria vestimenta de Joe; es decir, aquel poncho marrón con diseño de rayas blancas y el sombrero empolvado de renegado del oeste.
Sin embargo, la película no fue lo único que nos gustó. Al inicio de la película y en cada parte importante de la misma sonaba a través de los parlantes del televisor una tonadita con silbidos bastante peculiar. Después de ver la película, creo que a cada cinco minutos, mi hermano y yo, tratamos de repetir la tonadita. Llegada la noche, entre al Internet y me descargue la tonadita. Descubrí, además, que el compositor era Ennio Morricone, compositor italiano, que ha escrito música para varías películas de vaqueros y algunos otros géneros. Debido al gusto que mi hermano y yo encontramos por la película y el “soundtrack” de la misma; mi padre escribió un artículo.
Poco después, mi padre compró otras dos películas del mismo tipo que observamos con igual interés: “Por unos dólares más” y “El bueno, el malo y el feo”, películas de vaqueros con el mismo actor, Clint Eastwood, pero interpretando a “El Manco” y a “Rubio: el bueno” respectivamente; además, cada una con su propia tonadita de silbidos. Nos encantaron ambas nuevamente. Mi escena preferida es en la cual Clint, como “El Manco” dispara el sombrero de Lee Van Cleef, actor estadounidense interpretando al coronel Douglas Mortimer, de traje negro primero cerca y, después, cada vez más lejos sin dejar que lo recoja. Todo un hombre renegado del viejo oeste.
Mi padre, nuestro amigo, nos quiso mostrar un poco de su niñez mostrándonos aquellas películas que tanto buscó sólo para enseñarnos como su hermano Mario, conocido en la familia cariñosamente como “Pompo”, lo llevaba a ver aquellas películas en lo que antes, en Cusco, se le podía llamar cine. Mi papá siempre ha sido un guía en esta vida para mí y mi hermano, si hay alguien en el mundo a quien admiro es a mi padre, un hombre muy culto y un ejemplo de padre. Quizá mi padre no viva en el lejano oeste o componga tonadas para películas, pero es un increíble abogado, ahora magistrado, un buen padre y un excelente ejemplo para mi. Gracias papá. Te quiero…
Luego del delicioso almuerzo de mi mamá, mi padre nos llamó para ver una película. Se titulaba “Por un puñado de dólares” y tenía en la portada la figura de unos vaqueros, la película parecía antigua y según revelaba la portada era una película del lejano oeste. Comenzamos a verla mientras mi padre nos hablaba de la película cada cierto tiempo, acerca de algunas escenas o actos de “Joe” interpretado por el actor estadounidense, que para entonces era un desconocido mío y de mi hermano, Clint Eastwood. Ese género de película era nuevo para mi y mi hermano así que nos impresiono e intereso en seguida, escuchar unos cuantos balazos en el viejo oeste y observar la legendaria vestimenta de Joe; es decir, aquel poncho marrón con diseño de rayas blancas y el sombrero empolvado de renegado del oeste.
Sin embargo, la película no fue lo único que nos gustó. Al inicio de la película y en cada parte importante de la misma sonaba a través de los parlantes del televisor una tonadita con silbidos bastante peculiar. Después de ver la película, creo que a cada cinco minutos, mi hermano y yo, tratamos de repetir la tonadita. Llegada la noche, entre al Internet y me descargue la tonadita. Descubrí, además, que el compositor era Ennio Morricone, compositor italiano, que ha escrito música para varías películas de vaqueros y algunos otros géneros. Debido al gusto que mi hermano y yo encontramos por la película y el “soundtrack” de la misma; mi padre escribió un artículo.
Poco después, mi padre compró otras dos películas del mismo tipo que observamos con igual interés: “Por unos dólares más” y “El bueno, el malo y el feo”, películas de vaqueros con el mismo actor, Clint Eastwood, pero interpretando a “El Manco” y a “Rubio: el bueno” respectivamente; además, cada una con su propia tonadita de silbidos. Nos encantaron ambas nuevamente. Mi escena preferida es en la cual Clint, como “El Manco” dispara el sombrero de Lee Van Cleef, actor estadounidense interpretando al coronel Douglas Mortimer, de traje negro primero cerca y, después, cada vez más lejos sin dejar que lo recoja. Todo un hombre renegado del viejo oeste.
Mi padre, nuestro amigo, nos quiso mostrar un poco de su niñez mostrándonos aquellas películas que tanto buscó sólo para enseñarnos como su hermano Mario, conocido en la familia cariñosamente como “Pompo”, lo llevaba a ver aquellas películas en lo que antes, en Cusco, se le podía llamar cine. Mi papá siempre ha sido un guía en esta vida para mí y mi hermano, si hay alguien en el mundo a quien admiro es a mi padre, un hombre muy culto y un ejemplo de padre. Quizá mi padre no viva en el lejano oeste o componga tonadas para películas, pero es un increíble abogado, ahora magistrado, un buen padre y un excelente ejemplo para mi. Gracias papá. Te quiero…
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