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domingo, 22 de julio de 2012

Extrañar no es una ciencia [poema]


"Andean Explorer" by DevianArt

Ser un errante provinciano
Al parecer, es mi destino
Llorar con el adiós, mi rutina temporal
En ambos lados de este corazón

Tristeza momentánea, felicidad eterna
Y esas despedidas para olvidar
¿Cómo no existe la teletransportación? Carajo
Así serían cortas las distancias y largos los besos

La vida no es fácil, solían decir
Ahora entiendo el porqué, mas no el porqué a mi
La utopía soñada impensable en este país
Donde todo está al centro y lo demás son periferias

Mi escape de la precariedad, corazones entrecruzados
Sentimientos encontrados con alas de libertad
Un beso con sabores de colores que me da vida
Un abrazo que me devuelve la fuerza para soportar

Juegos de adultos creados para un niño
Y nuevamente corazones en espera
Tras un réquiem extraño
Curiosos sentimientos, un giro de la vida

Ser un errante provinciano
Espero no morir en tierra ajena
Y vivir dignamente con amor
Esperanza junto a ti

domingo, 6 de abril de 2008

Situación Actual: Lima, el infierno














Hace doce días llegué a la capital de nuestro país para proseguir con mis estudios en la Pontificia Universidad Católica de Perú. Comenzó el nuevo ciclo (2008-1). ¿Cómo me siento? No me gusta, se que ya estarán cansados de escucharme, pero no puedo parar de decirlo. Estando en Cusco, elegí mis cursos por profesores y no pensé con la sorpresa que me encontraría. El calor de Lima es insoportable, no se puede vivir en este clima. Lima: el horno microondas. Primer día en Lima: dormí sin cubrirme para estar fresco y con la ventana abierta. Al día siguiente, desperté con fiebre y un resfrío condenado. No sabes si abrigarte porque sudas un montón o si estar calato porque te pasa el frío. No sabes si tomar un té o café caliente o una gaseosa o un jugo helado. En fin, termine con la garganta de Alex Lora y con tres noches de mal sueño. “Bienvenido a la capital” me decía el sol agobiante limeño. Quiero estar en Cusco, si por mí fuera tomaría mi Cruz del Sur S.A. Servicio Imperial o Cruzero y llegar a mi tierra en poco menos de un día. Llegar e ir directamente a la salida del colegio de mi enamorada y esperarla con una rosa detrás de mi espalda. Y cuando salga, que salga la rosa y escuchar su grito de sorpresa y emoción. Mucho sueño ¿no? Al menos no lo haré hasta Mayo. Bendito sea el APEC y los feriados, ¡Gracias Alan! Pero sigo resentido contigo por la blasfemia de mi pueblo. Senderistas ¿nosotros? Bueno ya pasó, ¡Disculpas aceptadas Jorgito! Llegue a Lima y me quede pensando, descansé en la mañana y en la tarde clases… Nuevamente la rutina diaria, comer, leer, escuchar y dormir. Ciclo nuevo, tedio nuevo. Que decir, cada día que pasa odio más esta ciudad y necesito más estar en Cusco. Bueno, mi consuelo es que el cambio de numeración no me quito el celular gratis, comencé nuevos cursos muy interesantes y aprendí a hacer jugos. Comenzó el ciclo y empiezo a sacar los 7.20 de Historia, los 9.10 de Política o lo que sea de la fotocopiadora. Almuerzo en la católica y desayuno en el “depa”. Bueno, me voy a estudiar. Desde el Infierno, Cambio y Fuera.

domingo, 10 de febrero de 2008

Crisis...














Despiertas en el décimo piso de un gran edificio de la capital. Luego, te alistas, tomas un desayuno rápido y entras en el ascensor que desciende de manera muy paciente. Después, inicias la caminata diaria hacia una de las transitadas avenidas limeñas para encontrar transporte hacia tu centro de estudios. El viaje dura unos veinte minutos y llegas a tu destino. Ya dentro de esta casa del saber te diriges a tus aulas en el pabellón de estudios generales de letras, debido a que decidiste estudiar las ciencias jurídicas, y llegas puntual para encontrar sitio adelante en el aula, para prestar atención, tu principal y única misión. Pasadas tus clases, almuerzas y te mueves de bibliotecas a aulas dentro de la universidad. Ya en la tarde, rozando suavemente la noche, vuelves a hacer el viaje hacia tu hogar, pero antes de llegar compras la bolsa de panes para el lonche y el desayuno de la mañana siguiente. A veces dejas ropa en la lavandería o sales a almorzar afuera un fin de semana. Visitas rara vez a tus tíos que viven a una hora de tu cuarto en el departamento. Y cabe decir que el cielo de la capital posee el mismo color deprimente durante todo el día. Así es mi vida de rutinaria, actualmente. Sin embargo, lo que no tiene rutina es mi pensamiento. Si bien mis cursos, como Lógica y Economía, ocupan parte de mi mente actualmente, la mayor parte del tiempo paso pensando en lo que está a muchos kilómetros de distancia de mi materialmente, pero en lo que se encuentra dentro de mi corazón en realidad: mis calles, mis avenidas, mis plazas, mis veredas, mi frío, mi casa, mi cielo, mi familia y mis amigos, lo que es mío, mi lugar y mi tierra. Viví dieciséis años de mi vida en mi Cusco y no pretendo olvidarlo. No estoy acostumbrado a vivir en la capital y no pretendo, ni quiero acostumbrarme. Lamentablemente, la mejor universidad que enseña derecho a nivel nacional está aquí en la capital y no en Cusco, y tengo que buscar, gracias a la posibilidad que me brindan mis padres, la mejor posibilidad para estudiar. No es mi culpa, no es culpa de Dios, que las mejores universidades estén en Lima, pero no se trata de encontrar culpables; sin embargo, se puede encontrar la razón: la centralización existente en nuestro país. ¿Qué puede hacer un chico de diecisiete años frente a tan grande problema? No lo sé. Hasta ahora sigo pensando y reflexionando acerca de los dos mundos en los que vivo sin salir de mi país: El Perú.

Diseño del artista cusqueño Jorge Flores Najar, mi querido Tío.