domingo, 6 de abril de 2008

Situación Actual: Lima, el infierno














Hace doce días llegué a la capital de nuestro país para proseguir con mis estudios en la Pontificia Universidad Católica de Perú. Comenzó el nuevo ciclo (2008-1). ¿Cómo me siento? No me gusta, se que ya estarán cansados de escucharme, pero no puedo parar de decirlo. Estando en Cusco, elegí mis cursos por profesores y no pensé con la sorpresa que me encontraría. El calor de Lima es insoportable, no se puede vivir en este clima. Lima: el horno microondas. Primer día en Lima: dormí sin cubrirme para estar fresco y con la ventana abierta. Al día siguiente, desperté con fiebre y un resfrío condenado. No sabes si abrigarte porque sudas un montón o si estar calato porque te pasa el frío. No sabes si tomar un té o café caliente o una gaseosa o un jugo helado. En fin, termine con la garganta de Alex Lora y con tres noches de mal sueño. “Bienvenido a la capital” me decía el sol agobiante limeño. Quiero estar en Cusco, si por mí fuera tomaría mi Cruz del Sur S.A. Servicio Imperial o Cruzero y llegar a mi tierra en poco menos de un día. Llegar e ir directamente a la salida del colegio de mi enamorada y esperarla con una rosa detrás de mi espalda. Y cuando salga, que salga la rosa y escuchar su grito de sorpresa y emoción. Mucho sueño ¿no? Al menos no lo haré hasta Mayo. Bendito sea el APEC y los feriados, ¡Gracias Alan! Pero sigo resentido contigo por la blasfemia de mi pueblo. Senderistas ¿nosotros? Bueno ya pasó, ¡Disculpas aceptadas Jorgito! Llegue a Lima y me quede pensando, descansé en la mañana y en la tarde clases… Nuevamente la rutina diaria, comer, leer, escuchar y dormir. Ciclo nuevo, tedio nuevo. Que decir, cada día que pasa odio más esta ciudad y necesito más estar en Cusco. Bueno, mi consuelo es que el cambio de numeración no me quito el celular gratis, comencé nuevos cursos muy interesantes y aprendí a hacer jugos. Comenzó el ciclo y empiezo a sacar los 7.20 de Historia, los 9.10 de Política o lo que sea de la fotocopiadora. Almuerzo en la católica y desayuno en el “depa”. Bueno, me voy a estudiar. Desde el Infierno, Cambio y Fuera.

Juan Diego, el peruano feliz














Juan Diego Flórez, tenor peruano, limeño, increíblemente famoso, tiene 35 años cumplidos, recientemente casado, un peruano ejemplo, por el lado que se le vea. Su boda acontecida el día de ayer ha sido todo una noticia, matrimonio celebrado en la majestuosa catedral de Lima después de mucho tiempo. La boda ha sido noticia de primera plana y primera voz de los noticieros y programas de farándula de la esfera televisiva peruana.

Juan Diego Flórez, excelente peruano, representa al Perú en un distinguido rubro de la música internacional: la opera y diversos géneros. Juan Diego es tenor principal en diversas obras alrededor del mundo, fue alabado por el mismo Luciano Pavarotti, tenor italiano de clase mundial, el maestro que nos dejo hace poco y nos privó de su excelente e inolvidable voz. Juan Diego fue nombrado por muchas fuentes, el sucesor de Pavarotti.

Ayer, nuestro querido tenor, se casó con su novia alemana Julia Trappe. Espectacular boda, increíblemente adornada, la catedral, recibió a los ochocientos y más invitados al matrimonio más esperado de todo el año según los medios. Grandes invitados debían concurrir a la boda: el presidente Alán García, doscientos invitados del extranjero, la viuda de Pavarotti e, incluso, Bryan Adams, que no llegó a tiempo.

Personalmente, deseo tener una boda tan grande como la de Juan Diego, pero que el escenario sea la compañía de Jesús en el Cusco, casarme con mi actual enamorada, Gabriela, y tener más de mil invitados. Soñar puede ser productivo, de vez en cuando; además, ahorrar un poco desde ahora puede ser bueno. En fin, Juan Diego, ejemplo de peruano feliz. No dudes, todos te deseamos lo mejor y muchas felicidades.

"Emos": ¿algo diferente?















Hace unos meses observé por la calle a un chico, cabello medio largo negro lacio, le tapaba media cara, polo negro con mangas de color blanco, pero rayadas con negro. Jeans apretados, zapatillas Converse y pulseras multicolor. Obviamente que llama la atención ver a una persona vestida así, pero era el colmo porque a pocos minutos de ver a aquel “bicho raro” observé una “mancha” de seis tipos, chicos y chicas, con la misma facha. Era la primera vez que observaba el estilo y me llamó la atención, pero, simplemente, como siempre no le preste atención porque poco o nada me interesa la moda. Siempre me he vestido con lo primero que sacaba del closet. En mi época de ICPNA en el Cusco siempre iba con una de las dos poleras negras que tenía y mis jeans azules.

Sin embargo, hace poco menos de un mes, me entere de la reciente moda “Emo”. Descrita como “subcultura” o “tribu urbana”, es un grupo de gente, por lo general jóvenes, que tienen una forma de vestir particular y gustos musicales muy estrechamente conectados a la música “hardcore emotional” o “emocore”. Los “emo” exteriormente son muy sensibles y como lo dice su nombre ponen sus emociones al exterior y demuestran con sus actitudes, su estado emocional. La típica vestimenta “emo” es muy chocante y diferente, colores vivos combinados con colores oscuros, los preferidos son el negro, el blanco y el rosa. Una de sus costumbres más extravagantes es hacerse cortes en los brazos y unir su sangre como un ritual.

Los “emo” forman parte del grupo de “tribus urbanas” que existen en diversos países del mundo, en sociedades multiculturales o simples, otros ejemplos de estos subgrupos son: los “dark”, los “punk” o los “góticos”, cada uno con un conjunto de ideas y modas distintas. Los “dark” y los “góticos” se visten de negro totalmente; los “punk” tienen peinados extravagantes y de colores vivaces. Además, estas tribus parecen estar relacionadas a diferentes géneros musicales. Las personas que forman parte de estas tribus o grupos lo hacen, según diversas teorías, porque necesitan protección de tanto problema en la sociedad, o porque se sienten seguros con personas que piensan igual a ellos, o, la más fuerte de todas las teorías, porque quieren ser distintos y buscan atención.

Como muchas personas, todos formamos una opinión acerca de estos grupos. En mi caso, tengo una opinión muy especial acerca de este tema. Los “emo” al buscar protección de la sociedad y sus problemas, dejan a otros la responsabilidad del mundo podrido que poseemos en la actualidad y, en el futuro, si logramos arreglarlo ellos podrán gozarlo sin pena ni gloria, situación que me parece injusta. Si el caso es que los “emos” buscan sentirse bien con gente de su tipo generan pensamientos antisociales y marginales hacia otras personas y se perjudican a largo plazo. Por último, si la teoría de la búsqueda de la originalidad fuera la correcta, los “emos” tendrían que darse cuenta de cuanta gente es “emo” en la actualidad y deben percatarse, también, de que muchas personas normales, sin ideas ni cultura “emo” se visten como ellos.

Últimamente, los “emos” han sido tema central de programas de controversia y programas de noticias, los reportajes han mostrado a chicos y chicas con ropajes rosados, blancos y negros. Polos verdes, amarillos o violetas. Jeans azules u negro oscuro; y las típicas zapatillas Converse. Muchos son “emos” pero muchos otros no lo son. Creo, en mi opinión, que lo mejor es no pertenecer a estos diferentes grupos. Además, estos grupos tienen sus bases en ideas extranjeras, nosotros, pertenecientes a un país multicultural como lo es el Perú, no debemos ingresar costumbres foráneas a nuestro país. Primero emprendamos un viaje de conocimiento a las diferentes culturas nacionales, luego, observemos las de otros. Sin embargo, mi opinión, si me encuentro un “emo” cerca en la calle, si llega a hablarme, será la de preguntarle: “Oye, ¿Crees que eres diferente? Mira a tu alrededor, de las 20 personas en la cuadra, al menos 1 más o 2 están vestidos como tu o aparentan serlo. Piensa en tu país y dime: ¿Cuánto conoces de tu país? O para hacerlo más fácil, ¿Cuánto conoces de tu ciudad?”

Diseño del artista cusqueño Jorge Flores Najar, mi querido Tío.